El Gobierno de Ecuador ha reducido del 100% al 75% la denominada "tasa de seguridad" aplicada a las importaciones procedentes de Colombia, en un movimiento que busca rebajar la tensión comercial y abrir la puerta a una mayor cooperación bilateral en materia de seguridad.
La decisión, anunciada por el Ejecutivo que preside Daniel Noboa, entra en vigor de forma inmediata y llega apenas tres días después de que se aplicara el gravamen máximo. La medida original había sido formalizada por el Servicio Nacional de Aduana del Ecuador en abril, en el marco de una escalada arancelaria iniciada a comienzos de año.
Desde enero, Quito fue endureciendo progresivamente esta tasa —del 30% al 50% y posteriormente al 100%— al considerar insuficientes las acciones de Bogotá contra el narcotráfico y la minería ilegal en la frontera común.
El Gobierno colombiano, encabezado por Gustavo Petro, reaccionó con medidas de presión económica, como la suspensión de la interconexión eléctrica y restricciones al comercio de productos agrícolas ecuatorianos. Además, llegó a plantear aranceles de hasta el 75% como respuesta, en un conflicto que amenazaba con desplomar hasta un 79% las exportaciones colombianas hacia Ecuador.
El choque comercial ha tenido un fuerte impacto en las economías fronterizas, especialmente en localidades como Tulcán y Ipiales, donde la actividad depende en gran medida del intercambio binacional. Transportistas y trabajadores vinculados al comercio alertan de pérdidas de actividad y empleo desde el inicio de las restricciones.
Más allá del ámbito económico, la disputa se enmarca en un contexto de tensión política y de seguridad, con incidentes fronterizos y cruces de declaraciones entre ambos gobiernos en las últimas semanas.
La rebaja del arancel al 75% se interpreta como un gesto de distensión en un escenario todavía incierto, mientras ambos países exploran vías de diálogo para evitar un mayor deterioro de las relaciones comerciales y diplomáticas.
Fuente: portafolio.co