Entre las verdes colinas del norte de Costa Rica, una empresa piñera hace algo que ninguna otra en el país se atreve a proclamar: cultivar sin pesticidas. Pero vender esa historia al mundo es, sin duda, la parte más difícil.
"Ahora mismo, en Costa Rica, somos la única empresa con certificación libre de pesticidas", afirma Brandon Hernández Suárez, gerente de ventas de PCC – Piñas Cultivadas de Costa Rica, con sede en Santa Rosa de Pocosol, en el norte del país.
Paradójicamente, sin embargo, no toda su fruta llega al consumidor con esa certificación a la vista. "Nuestra producción es completamente libre de pesticidas, pero por el momento no podemos vender la piña con la etiqueta en la corona", explica Hernández. La razón es tan sencilla como frustrante: la mayoría de los clientes todavía no está dispuesta a pagar un precio mayor por ello. Las preferencias del mercado varían enormemente. "Francia prefiere libre de pesticidas, pero Italia prefiere fruta con color".
© FreshPlazaBrandon Hernández Suárez, gerente de ventas de PCC – Piñas Cultivadas de Costa Rica.
PCC cultiva actualmente más de 1.400 hectáreas de piña y despacha entre 45 y 55 contenedores por semana, unos 2.900 al año.
América primero, Europa después
Los principales mercados de PCC son Estados Unidos, que concentra aproximadamente el 60% de las ventas, y Europa, con el 40% restante. La empresa también ha estado tanteando el mercado ruso, con uno o dos contenedores semanales. Hernández no esconde los riesgos: "Creo que es un mercado peligroso, porque el tiempo de tránsito es muy largo —unos 28 o 30 días— y las condiciones de pago son muy complicadas". Para los pedidos rusos, PCC exige el pago por adelantado.
En Estados Unidos, PCC trabaja estrechamente con Honeybear, un trader e importador que comparte su visión de la sostenibilidad. Juntos desarrollaron "Topless", una piña sin corona y libre de pesticidas que hoy se comercializa en Sprouts Farmers Market, una cadena estadounidense especializada en productos orgánicos y de etiqueta limpia. "Comparten la misma visión de intentar cambiar el mundo, de ser diferentes y hacer cosas especiales por nuestro medioambiente", dice Hernández.
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La economía circular detrás de la fruta
Quizás el logro más destacable de PCC es lo que ocurre una vez cosechada la piña. A través de su empresa hermana Biopro, PCC ha construido un modelo de economía circular que ha reducido el uso de agroquímicos en un 82% respecto a las fincas convencionales.
Aquí no se desperdicia nada. Las coronas y la pulpa se destinan a alimentar ganado o se convierten en compost. Los residuos líquidos van a parar a un biodigestor —con capacidad para un millón de litros— que genera dos productos: gas metano para energía y un líquido rico en minerales que se transforma en biofertilizantes, los cuales regresan directamente a los campos.
Biopro también desarrolla productos de biocontrol a base de hongos y bacterias para combatir insectos nocivos. "Con este producto solo atacamos a los insectos dañinos, no a otros animales. Queremos crear un equilibrio en un ecosistema sano". Entre los objetivos: un picudo que ataca las raíces y los frutos de la piña, y la mariposa Tekla.
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"Los hongos entomopatógenos nos permiten controlar de manera biológica las plagas y enfermedades en las 1.400 hectáreas de la plantación", comenta Ashlin Osorio, encargada de verificar la calidad de los hongos. Tanto las microalgas como los extractos naturales y el biolaboratorio forman parte de Biopro, el cual está conformado en su mayoría por mujeres jefas de hogar de zonas rurales del país.
La empresa produce además bioestimulantes bajo su propia marca, entre ellos Biollenado —para gestionar la floración natural* y la resistencia al estrés de la planta— y un producto a base de espirulina pensado para mejorar el tamaño y la calidad del fruto. Pero estos productos no se quedan en casa: Biopro los vende a otras fincas, extendiendo así las prácticas sostenibles más allá de sus propios campos. Más de 300 paneles solares completan las credenciales ecológicas de la empresa.
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"Las microalgas nos permiten bioestimular la planta, ayudando a mejorar su resistencia a enfermedades, a enfrentar episodios de estrés y a lograr un mejor llenado del fruto", comenta Ana Castro, biotecnóloga, quien ha desarrollado y tecnificado un proyecto de microalgas, específicamente la espirulina.
Clima, sobreoferta y el peso de un colón fuerte
Con toda su capacidad de innovación, PCC no escapa a las presiones que sacuden al sector en su conjunto. El cambio climático encabeza la lista. "Por primera vez", señala Hernández, las temperaturas en la zona cayeron hasta los 16 grados centígrados. Ese frío provoca la descomposición interna del fruto, conocida localmente como mancha de agua, y las lluvias inusualmente intensas dañan los caminos necesarios para la logística de cosecha.
A eso se suma la sobreoferta. Costa Rica ha expandido su producción piñera a un ritmo que la demanda del mercado sencillamente no ha podido absorber, lo que ha presionado los precios a la baja. Hernández vincula parte del problema a la incertidumbre económica en Estados Unidos: "La gente se lo piensa más a la hora de decidir si quiere comprar piña o no". Como nota positiva, los aranceles sobre la piña habrían sido eliminados por la actual administración estadounidense.
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La divisa es otro dolor de cabeza. El colón costarricense se ha apreciado frente al dólar, algo muy perjudicial para una empresa que cobra en dólares, pero paga a sus trabajadores y proveedores en moneda local. La competencia por la mano de obra también se agudiza, sobre todo en el norte, donde varios productores piñeros están ampliando operaciones al mismo tiempo. PCC emplea trabajadores nicaragüenses en las fincas cercanas a la frontera, garantizándoles transporte y respaldo legal.
Crecer en orgánico, crecer en historia
De cara al futuro, Hernández ve una oportunidad real en el giro hacia una alimentación más saludable y consciente. "Ahora mismo, el nuevo consumidor —los jóvenes— prefiere la alimentación saludable a la convencional". Su mensaje al mercado es claro y directo: la historia libre de pesticidas es un diferenciador genuino. "Eso es un USP para el mercado".
Un proyecto de piña orgánica está ya en marcha junto a las instalaciones actuales, con unas tres hectáreas que se plantan cada semana. Esta producción no irá al mercado en fresco, sino que se destinará a elaborados como zumo, piña deshidratada y snacks.
Sobre la empresa
PCC forma parte del Grupo Los Nacientes, un conglomerado agroindustrial familiar con más de 40 años de experiencia, liderado por Luis Arturo Salazar Rodríguez y su hija Jennifer. Junto a PCC, el grupo integra FEE, una operación aguacatera en Upala, Biopro (bioestimulantes, biofertilizantes y biocontroles) y Maderas Cultivadas de Costa Rica, una empresa maderera que gestiona unas 4.700 hectáreas de Melina entre Costa Rica y Nicaragua. PCC inició operaciones en 2016 como parte de la estrategia de diversificación del grupo.
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La empresa cuenta con certificaciones como GlobalG.A.P., Rainforest Alliance, LEAF, Nurture y, la más preciada, la certificación libre de pesticidas otorgada por Kiwa. PCC ya participa en Fruit Attraction en Madrid y tiene previsto estar presente en Viva Fresh Expo en Texas y en el Organic Produce Summit en Monterey, California.
*La floración natural en la piña se desencadena por el frío, la sequía o el estrés por etileno una vez que la planta ha alcanzado su madurez, pero su imprevisibilidad es precisamente la razón por la que los productores comerciales prefieren la inducción controlada para garantizar una producción uniforme.
Para más información:
Jennifer Salazar (gerente comercial)
PCC – Piñas Cultivadas de Costa Rica
Pocosol, Alajuela, Costa Rica
Tel.: +506 2105-3580
[email protected]
www.losnacientes.com