La campaña de fruta de hueso ha arrancado en la Comunitat Valenciana con previsiones favorables de producción y calidad, tras una climatología que, por el momento, ha acompañado al desarrollo de los cultivos. El sector afronta la temporada con optimismo, aunque advierte de la presión que ejercen los elevados costes y la creciente competencia internacional sobre la rentabilidad.
Melocotones, nectarinas, albaricoques, ciruelas, nísperos y cerezas encaran el verano con buenas expectativas. Según ha explicado el responsable de fruta de hueso de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA), José Luis Sanz, se espera una campaña con "buena producción y excelente calidad en el árbol". Las primeras partidas extratempranas comenzarán a comercializarse en breve, con el melocotón como uno de los cultivos más relevantes del calendario.
Las previsiones apuntan a un aumento de entre el 10% y el 20% respecto a la pasada campaña, lo que situaría la producción en torno a los 40 millones de kilos en la región. Este incremento se produce en un contexto de reducción progresiva de la superficie cultivada en las últimas décadas, lo que ha reducido el peso de la Comunitat Valenciana en el conjunto nacional.
El buen comportamiento productivo se atribuye, en gran medida, a unas condiciones meteorológicas favorables, sin episodios de heladas ni pedrisco, y con contrastes térmicos que han beneficiado el calibre y la calidad del fruto. No obstante, esta situación contrasta con el incremento de los costes de producción, impulsados por el encarecimiento de insumos, energía y transporte.
El sector advierte de que estos factores están reduciendo los márgenes, en un mercado que sigue presionando a la baja los precios. A ello se suma una mayor exigencia normativa y fitosanitaria que limita las herramientas disponibles para el control de plagas y enfermedades.
Entre los cultivos más afectados destaca el albaricoque, cuya viabilidad se ve comprometida por la expansión de plagas como el denominado gusano cabezudo. La falta de soluciones eficaces ha provocado el abandono de explotaciones y, según el sector, podría llevar a la desaparición progresiva de este cultivo en la región en los próximos años.
En paralelo, la competencia de terceros países como Marruecos, Argelia o Egipto continúa creciendo, favorecida por menores costes de producción y menos restricciones regulatorias, lo que dificulta la competitividad del producto valenciano.
En cuanto a la comercialización, las variedades de carne blanca se orientan principalmente a mercados exteriores como Francia e Italia, mientras que las de carne amarilla tienen mayor salida en el mercado nacional, en un intento del sector por diversificar destinos.
Dentro de la campaña, el níspero de Callosa d'en Sarrià mantiene su papel destacado como producto con denominación de origen y motor económico en la Marina Baixa. Las previsiones sitúan su producción en torno a las 10.000 toneladas, ligeramente por encima del año anterior.
Sin embargo, este cultivo también enfrenta retos estructurales, como el aumento de costes en explotaciones de pequeño tamaño y la necesidad de mano de obra intensiva para la recolección.
En conjunto, la campaña se presenta con mejores perspectivas productivas, aunque condicionada por la incertidumbre económica. El sector confía en que el comportamiento del mercado permita compensar los costes y asegurar la viabilidad de las explotaciones.
Fuente: levante-emv.com