El mercado europeo gana peso en las exportaciones peruanas de cítricos, aunque su participación sigue siendo todavía limitada en comparación con el volumen total de importaciones del continente. Así lo señala el consultor internacional Francisco Borrás Escribá, quien sitúa en torno al 28% la cuota de Europa dentro de los envíos peruanos.
En términos absolutos, este porcentaje representa menos de 100.000 toneladas, una cifra reducida frente a los cerca de 3 millones de toneladas que Europa importa anualmente, excluyendo su propia producción. Este diferencial evidencia el amplio margen de crecimiento para la oferta peruana en este destino.
Dentro de la canasta exportadora, la mandarina concentra el mayor dinamismo, con perspectivas de crecimiento sostenido, seguida por la lima Tahití y, en menor medida, la naranja Valencia. El avance de estos productos ha permitido que Perú comience a ganar visibilidad en el mercado cítrico europeo, donde hasta hace pocos años su presencia era prácticamente inexistente.
Uno de los factores que favorecen esta expansión es la estacionalidad. Durante los meses de julio a octubre, la producción europea de naranjas es prácticamente inexistente, lo que abre una ventana comercial para proveedores del hemisferio sur. Este vacío productivo ha facilitado la entrada progresiva de los cítricos peruanos en el mercado comunitario.
En cuanto a la demanda, el comportamiento es desigual según el producto. Mientras que la naranja muestra signos de estancamiento e incluso cierta tendencia a la baja, la mandarina, el limón y la lima mantienen una evolución claramente positiva. Estos últimos responden mejor a las preferencias actuales del consumidor, que valora productos más prácticos y adaptados a nuevos hábitos de consumo.
A medio plazo, las perspectivas apuntan a un aumento de las importaciones europeas de cítricos. La producción comunitaria, concentrada principalmente en España, Italia y Grecia, no muestra señales de crecimiento significativo, lo que, unido al incremento de la población —impulsado en parte por la inmigración—, podría reforzar la demanda de fruta procedente de terceros países.
No obstante, el acceso al mercado europeo sigue condicionado por exigentes requisitos fitosanitarios, especialmente en lo relativo al uso de materias activas, lo que supone un reto para los exportadores.
En el ámbito logístico, Perú cuenta con una ventaja competitiva derivada de la consolidación de sus exportaciones hortofrutícolas hacia Europa. El flujo constante de productos como arándanos, uvas o aguacates ha favorecido el desarrollo de rutas estables de transporte, lo que facilita la incorporación de los cítricos a esta red y mejora su posicionamiento en el mercado europeo.
Fuente: expreso.com.pe