El mercado actual de la piña se caracteriza por una compleja intersección de tensiones geopolíticas y retos logísticos mundiales. El conflicto en Oriente Medio se perfila como el factor determinante, al provocar una ralentización crítica de la recirculación de contenedores y un aumento generalizado de los costes operativos. A pesar de estas dificultades, el mercado ha mostrado signos de mejora desde mediados de marzo gracias a una menor oferta y un aumento estacional de la demanda. Sin embargo, la sostenibilidad de esta recuperación se ve amenazada por la inflación de los costes de transporte (terrestre y marítimo) y las incertidumbres relacionadas con la floración natural prevista de la semana 18 a la 28 en Costa Rica. Realiza el análisis Gregorio Pagni, responsable de la histórica empresa familiar italiana Alimentari Ortofrutticoli ABC.
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Gregorio Pagni.
La dinámica de absorción de costes refleja una clara distinción estratégica. "Por un lado, los productores absorben los aumentos de precios vinculados a la fase agrícola y de envasado. Por otro, los aumentos del transporte marítimo, incluidas las tasas de emergencia por combustible aplicadas por las empresas para protegerse de la volatilidad del crudo, se están repercutiendo íntegramente a los importadores", afirma Pagni. "En Italia, el transporte terrestre ha experimentado un aumento de entre el 6% y el 15%, lo que ha ejercido una mayor presión sobre los márgenes de distribución. Esta contracción forzada de la oferta, combinada con el aumento de los costes, desencadenó el incremento de las cotizaciones de la piña, que se viene observando desde mediados de marzo".
Con la subida de las temperaturas medias, la piña ha recuperado un protagonismo estratégico en la cesta de la compra, beneficiándose de un mayor atractivo comercial que en los dos primeros meses del año. "El sentimiento del mercado es marcadamente positivo, apoyado por un posicionamiento de valor extremadamente competitivo. En esta fase de transición, la piña —sistemáticamente emparejada con la banana como alternativa de bajo coste y alto valor percibido— disfruta de una ventaja táctica a la espera de la llegada de la fruta nacional de verano. La combinación de una escasez de volúmenes entrantes y una demanda interna revitalizada por el clima está permitiendo precios más rentables, ofreciendo un soplo de aire fresco a los importadores agobiados por los costes logísticos", explica Pagni.
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La programación sigue siendo el factor diferenciador entre los canales, con unos resultados que ponen de manifiesto una clara separación entre la gran distribución y el mercado mayorista. "Durante las vacaciones de Semana Santa, la gran distribución registró un importante repunte de los volúmenes, con un aumento de la demanda de entre el 30% y el 40%. Coincidiendo con este pico, se produjo también un incremento de los precios. Así pues, la Semana Santa representó un punto de inflexión que sirvió de puente entre los dos primeros meses del año, especialmente difíciles, y una fase posterior caracterizada por señales de mejora. Por lo que se refiere a enero y febrero de 2026, los innumerables retrasos de los buques aumentaron la complejidad. Los mercados tradicionales también ajustaron sus precios al alza, aunque la demanda siguió siendo más moderada que en la gran distribución.
Evolución de la oferta
Costa Rica se confirma como el origen principal y casi exclusivo del mercado italiano. Aunque existen otros orígenes potenciales como Panamá o Costa de Marfil, su relevancia actual sigue siendo marginal en comparación con el proveedor costarricense.
El mercado está premiando una segmentación de calidad en la que la piña madurada en planta está ganando interés. "Este segmento responde a la demanda de una experiencia organoléptica superior, pero se enfrenta a importantes barreras operativas: una vida útil reducida, altos riesgos de deterioro durante el transporte y costes de producción significativamente más altos", subraya Pagni. "Por estas razones, la gran distribución sigue haciendo del producto estándar (verde) su pilar comercial. La necesidad de garantizar volúmenes constantes y precios asequibles hace de la piña estándar la única opción capaz de asegurar la continuidad de suministro que el segmento premium aún no puede garantizar a gran escala".
Proyecciones futuras y factores de riesgo
Las proyecciones para las próximas tres a cuatro semanas indican una estabilidad de las cotizaciones a niveles satisfactorios, apoyada por la limitada disponibilidad de mercancía debido a la competencia por el espacio de carga con los melones en origen. Sin embargo, el horizonte más allá de mediados de mayo exige extremar la precaución debido a la "doble floración natural" que se espera este año. "Debido a heladas pasadas en la producción, podría haber dos floraciones naturales en las semanas 18-28, que se consideran de 'carga' en Costa Rica. En Italia esto se notará de la semana 21 a la 31".
"Este fenómeno agronómico dará lugar a una excesiva concentración de la maduración en un estrecho margen de tiempo, lo cual generará un potencial exceso de oferta. Este exceso de producción en Costa Rica corre el riesgo de saturar los canales de distribución, de manera que ejercerá una fuerte presión a la baja sobre los precios si no se gestiona mediante una cuidadosa planificación de las existencias", concluye Pagni.
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