Costa Rica, principal exportador mundial de piña, atraviesa actualmente una fase clave en su calendario productivo, marcada por un fenómeno recurrente pero determinante: la floración natural. Según explica Eric Ramírez, comercial de Tropicales del Valle, "la industria en general está ingresando o por ingresar en la época de lo que llamamos la floración natural de la piña, un proceso que condiciona tanto la oferta como la evolución de los precios en los mercados internacionales".
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Este fenómeno, provocado por estrés térmico asociado a bajas temperaturas, induce la floración de forma anticipada. "Como consecuencia, entre 20 y 22 semanas después, se produce una concentración de fruta en el mercado. Hay una sobreproducción o una sobreoferta de fruta que podría darse en las próximas semanas", señala Ramírez.
En este contexto, Tropicales del Valle se mantiene operando a plena capacidad, en línea con el resto del sector. La compañía forma parte de una industria que, aunque preparada para estos picos productivos, enfrenta una creciente dificultad para prever los volúmenes debido al impacto del cambio climático. "Antes los eventos eran muy característicos, pero ahora se generan a lo largo de todo el año, lo cual distorsiona mucho la previsibilidad de la oferta", explica.
© Tropicales del Valle En cuanto al mercado, la situación presenta matices. Por un lado, la demanda industrial, especialmente para jugo de piña, ha sostenido precios relativamente altos en los últimos años. "Este comportamiento responde en parte a la menor disponibilidad de naranja a nivel global, lo que ha impulsado a la piña como sustituto en la industria de concentrados. Se ha generado una demanda incipiente de jugos de piña, y por ende el precio de la fruta para la industria continuó alto este año", indica Ramírez.
No obstante, el incremento de la oferta comienza a ejercer presión sobre los precios en el mercado abierto. A pesar de ello, los valores de la piña fresca se han mantenido estables en destinos clave como Europa central, el Mediterráneo y Estados Unidos, especialmente en categorías de mayor valor añadido. "Los precios se han mantenido positivos, buenos, a nuestro favor hasta el momento", afirma.
Para las próximas semanas, el sector se prepara para posibles ajustes derivados del aumento de volumen. Posteriormente, se espera un descenso de la producción hacia las semanas 20, conocido como "hueco de producción", resultado directo de la salida anticipada de fruta durante la floración natural.
Más allá de la producción, el sector enfrenta retos estructurales. Entre ellos destacan el aumento de los costos logísticos y energéticos, agravados por el contexto geopolítico. "El incremento del flete es muy grande y constante, lo cual afecta mucho porque no puedes establecer negocios a mediano o largo plazo", advierte Ramírez.
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"El sector también se verá afectado por una posible escasez de fertilizantes, como consecuencia de las disrupciones en la logística global derivadas del conflicto en Medio Oriente. A este escenario se suma otro desafío de gran peso: la apreciación de la moneda local frente al dólar, que ha llevado el tipo de cambio a niveles no vistos en dos décadas. Esta situación reduce significativamente los ingresos en moneda local y complica el cumplimiento de las obligaciones financieras, en un contexto en el que la rentabilidad para el productor continúa disminuyendo", expresa.
A pesar de este escenario, las empresas continúan apostando por mantener su presencia en mercados estratégicos, principalmente en Europa, que concentra la mayor parte de las exportaciones costarricenses. "En paralelo, la incorporación de nuevas áreas productivas podría ayudar a mitigar los efectos de la volatilidad en la oferta durante el resto de 2026", concluye.
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Eric Ramírez
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Costa Rica
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