Los Países Bajos, puerta de entrada tradicional al mercado europeo de frutas congeladas, importaron en 2025 unas mil toneladas de frambuesas marroquíes congeladas por un valor superior a los dos millones de euros. Esto supone un aumento del 50% respecto al año anterior y cuatro veces el volumen registrado en 2023, según datos de EastFruit. No es casualidad que este país actúe como hub de redistribución: entre el 60 y el 70% de lo que entra por sus puertos se reexporta tras ser reenvasado o comercializado bajo otras marcas.
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El conjunto de las importaciones holandesas de frambuesas congeladas alcanzó las 13.500 toneladas en 2025, un 21% más que el año anterior y más del doble que en 2023. Polonia sigue siendo el proveedor dominante, con una cuota del 32%, seguida de Alemania, Chile y Serbia, que entre los tres acaparan aproximadamente un tercio del mercado. En este contexto, Marruecos ha logrado colarse entre los cinco principales proveedores, elevando su participación del 5,5% en 2024 al 7,4% en 2025.
Este avance no es fruto de la casualidad, sino de una reorientación estratégica del sector de los frutos rojos marroquí: del predominio de la exportación en fresco a una apuesta creciente por la producción congelada. Los actores del sector subrayan que el cumplimiento de las normas Global G.A.P. y BRC ha sido clave para abrir puertas en Europa. Comerciantes holandeses confirman que los procesos marroquíes de limpieza y clasificación se ajustan a las exigencias del mercado europeo, lo que allana el camino para una presencia cada vez más consolidada.
Fuente: EastFruit