El níspero, una de las frutas más representativas de la primavera en Siria, ha vuelto a ganar protagonismo en los mercados del país coincidiendo con su breve temporada de recolección. Apreciado por su sabor dulce con un ligero matiz ácido, este fruto mantiene una fuerte vinculación con las tradiciones alimentarias sirias.
El níspero se cultiva habitualmente junto a otros frutales, especialmente cítricos y manzanos, y rara vez en explotaciones especializadas. Así lo explicó el director de la Oficina de Cítricos del Ministerio de Agricultura sirio, Hatem Majr, en declaraciones recogidas por la agencia SANA.
Según datos oficiales, Siria cuenta con unas 65 hectáreas dedicadas al cultivo de níspero y una producción anual cercana a las 2.000 toneladas. Las principales zonas productoras se concentran en las provincias de Latakia, Idlib y Damasco Rural, favorecidas por unas condiciones climáticas adecuadas para este cultivo.
Entre las variedades más extendidas destacan las locales Asali, Mawi y Saidaawi, además de la variedad introducida Victoria, valorada por el mayor tamaño de sus frutos y su elevada productividad. El árbol se adapta especialmente bien a climas templados y cálidos. Su floración suele iniciarse en noviembre, mientras que la cosecha se desarrolla entre mediados de abril y finales de mayo.
El responsable del Ministerio de Agricultura indicó además que el níspero presenta una resistencia relativamente alta a las plagas, ya que su fructificación coincide con el invierno, una época de menor actividad de insectos. No obstante, advirtió de que el cultivo puede verse afectado por la mosca mediterránea de la fruta en las fases finales de maduración, así como por enfermedades fúngicas como la sarna del níspero, que provoca manchas oscuras en hojas y frutos.
Para reducir estos riesgos, los técnicos recomiendan aplicar tratamientos preventivos y realizar podas periódicas que mejoren la ventilación y disminuyan la humedad en el interior de los árboles.
Diversos estudios destacan también el valor nutricional del níspero, debido a su contenido en vitamina C, fibra y antioxidantes, asociados a beneficios para el sistema inmunológico y la digestión. Investigaciones recientes apuntan además a que las hojas del árbol contienen compuestos vegetales con posibles propiedades antiinflamatorias y reguladoras de los niveles de azúcar en sangre.
El origen del níspero se sitúa históricamente en el sur y centro de China, desde donde se expandió posteriormente hacia Japón y la cuenca mediterránea, incluida Siria, entre los siglos XVIII y XIX.
Pese a la corta duración de su campaña y a la rápida degradación del fruto tras la recolección, el níspero continúa ocupando un lugar destacado entre las frutas más asociadas a la primavera siria.
Fuente: sana.sy