El sector norteamericano de la patata atraviesa uno de sus años más complejos, sacudido por la sobreoferta y el encarecimiento de los insumos. "La sobreoferta ha sido especialmente acusada en las variedades Russet y en las patatas rojas en el mercado estadounidense, lo que ha generado mucha presión sobre los precios y la comercialización en todo el mercado norteamericano", señala Andrew George, director de ventas de EarthFresh. Canadá, sin embargo, ha salido mejor parada gracias al firme apoyo de los distribuidores locales al producto nacional.
El panorama varía considerablemente según la región. Mientras el oeste canadiense vivió una de sus mejores cosechas en años, el este sufrió una sequía extrema que mermó los rendimientos de forma significativa. "Al entrar en la primavera, empezamos a ver cierta reactivación del mercado", apunta George. Una helada en Florida afectó la oferta local, y la situación evoluciona a un ritmo no visto desde el inicio de la campaña. La patata amarilla, en particular, empieza a escasear a ambos lados de la frontera, una tendencia que conviene seguir de cerca de cara a los meses de calor.
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Izquierda: Andrew George. Derecha: Butter Potatoes y patatas Organic Steakhouse Baker.
Los fertilizantes, un 50% más caros
A la sobreoferta se suma el impacto de los costes de producción, que han golpeado a toda la cadena de valor. Muchos productores canadienses y estadounidenses no lograron cerrar el precio de los fertilizantes antes de que la inestabilidad geopolítica los disparara, en algunos casos hasta un 50%. Ello augura una campaña de siembra enormemente costosa, con escaso margen para absorber esos incrementos. El transporte añade otra capa de dificultad: la escasez de conductores transfronterizos ha generado cuellos de botella y encarecido las tarifas, agravadas por el precio del combustible. "No hay atajos ante estas realidades de costes", admite George.
La apuesta por la diferenciación
En este contexto adverso, quienes han invertido en diferenciación encuentran oportunidades. "Hemos construido deliberadamente programas que nos alejan del lineal de los commodities y nos acercan a la variedad, el sabor y las experiencias de marca para el consumidor", comenta George. El consumo global de patata se mantiene estable, pero el desglose por categorías es más revelador. Las variedades Russet y las patatas rojas siguen perdiendo terreno, con caídas de entre uno y cinco puntos porcentuales anuales, una tendencia estructural sin visos de revertirse. Por el contrario, la patata baby crece en torno al 6% anual y la amarilla, alrededor del 3%.
Los números lo ilustran con claridad: la cuota de las patatas rojas ha pasado del 18% de hace una década al 10% actual; la baby ha escalado del 11% al 21% del mercado total, y la amarilla ha subido del 10% al 16%. "Prevemos que la patata baby alcance entre el 25 y el 30% del mercado, y la amarilla supere el 20% en los próximos diez años. Los consumidores exigen más de sus productos frescos, y la patata no es una excepción", manifiesta.
Productos de valor añadido
Dentro de la gama de valor añadido de EarthFresh, el programa Butter Potato ha cosechado una acogida excepcional, con consumidores que valoran su sabor consistente, la selección exclusiva de variedades y la calidad uniforme semana tras semana. "El programa Butter Potato ha dado el salto al canal de restauración y ya figura en cartas de restaurantes, aportando una fritura uniforme y baja en azúcares que los operadores necesitan", explica.
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Los datos confirman que los consumidores más jóvenes, ahora principales compradores del hogar, han girado decididamente hacia el sabor y la variedad. Los programas Potatoes of the World, la línea ecológica y los programas de variedades especiales de EarthFresh responden precisamente a esa demanda. En el segmento ecológico, el consumo ha crecido un 30% en los últimos cinco años, con una inversión sostenida en un programa de 52 semanas y el lanzamiento de nuevas referencias ecológicas. Para el verano, la empresa prepara además una ambiciosa campaña de marketing en torno a su programa Steakhouse Russet, con el que aspira a llevar la experiencia de un asador de primera al hogar.
Acceso al mercado mexicano
Una noticia especialmente alentadora es que Canadá acaba de abrir las puertas al mercado mexicano. La Agencia Canadiense de Inspección de Alimentos (CFIA) ha alcanzado un acuerdo con la autoridad sanitaria mexicana que permite exportar patata canadiense a México tanto para consumo directo como para transformación. "Es una noticia genuinamente emocionante para los productores canadienses, ya que durante los últimos veinte años Estados Unidos era el único proveedor de patata a México", destaca George. "Contar con una nueva salida internacional abre otra vía para mover producto. La diversificación es crucial en un momento en que el comercio internacional atraviesa tanta turbulencia". Aunque EarthFresh acoge el acuerdo con entusiasmo, reconoce que aún es pronto para sacar conclusiones: "Estamos bien posicionados para aprovechar esta oportunidad y esperamos poder compartir más novedades a medida que el programa avance", enfatiza.
CPMA 2025
Esta semana, la CPMA celebra la 101.ª edición de su Convención y Feria Anual, del 28 al 30 de abril en el Metro Toronto Convention Centre, en pleno territorio de EarthFresh. La empresa presentará toda su gama diferenciada: Butter Potatoes, Steakhouse Russet, su nuevo Air Fryer Kit y mucho más. "Para nosotros es una ocasión inmejorable para conectar con socios del retail y la restauración, compartir hacia dónde se dirige la categoría y demostrar por qué la innovación es el camino correcto para los programas de patata en Canadá", concluye George. El equipo de EarthFresh estará en el stand número 509.
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El equipo de EarthFresh en la CPMA 2025.
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Anneka Jenkins
EarthFresh Farms
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