La uva brasileña entra desde este mes en una nueva etapa comercial tras la entrada en vigor provisional del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, que establece la eliminación inmediata del arancel de importación para este producto. La medida supone un cambio relevante para el posicionamiento del sector en uno de los mercados más exigentes a nivel global.
El acuerdo, firmado entre los países del Mercosur —Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay— y los 27 Estados miembros de la Unión Europea, busca facilitar el comercio y generar condiciones más previsibles para los intercambios. Aunque su aplicación es todavía provisional, ya permite implementar beneficios como la reducción de tarifas, mientras continúa su proceso de ratificación en Europa.
En esta primera fase, cerca del 39% de los productos agropecuarios brasileños pasan a contar con arancel cero, entre ellos la uva de mesa, que hasta ahora enfrentaba una tarifa del 11,5%. A medio plazo, el acuerdo contempla la liberalización de aproximadamente el 93% de los productos exportados por el Mercosur en un plazo de diez años.
El contexto acompaña esta apertura. En 2025, las exportaciones de uva brasileña superaron las 62.000 toneladas, con un crecimiento del 5,62% respecto al año anterior y un valor de 158,7 millones de dólares. Estas cifras reflejan una tendencia positiva que podría verse reforzada por la mejora en las condiciones de acceso al mercado europeo.
A nivel productivo, Brasil cuenta con una base sólida. Pernambuco lidera la producción nacional con más del 40% del volumen total, seguido por Rio Grande do Sul, que aporta cerca del 38%. Esta estructura permite un suministro constante, un factor clave para competir en mercados internacionales que valoran la regularidad en el abastecimiento.
Europa ya es uno de los principales destinos de la uva brasileña, con países como Países Bajos, Reino Unido y España como puntos de entrada. En algunos casos, estos mercados funcionan además como plataformas logísticas para redistribuir la fruta dentro del continente, ampliando su alcance comercial.
Desde el sector, se destaca que la eliminación del arancel podría mejorar la competitividad frente a otros exportadores globales. No obstante, también se subraya la importancia de cumplir con los estándares europeos, especialmente en aspectos relacionados con sostenibilidad, trazabilidad y responsabilidad social, cada vez más relevantes para el consumidor.
Además de la uva, otras frutas brasileñas como el aguacate, los cítricos, el melón, la sandía y la manzana se beneficiarán de reducciones arancelarias progresivas en los próximos años, lo que podría diversificar y fortalecer la presencia del país en el mercado europeo.
Para más información:
www.abrafrutas.org