El secretario ejecutivo de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) en Castilla-La Mancha, Miguel Esponera, ha advertido de la pérdida de competitividad del sector del ajo en la región, en un contexto marcado por la reducción de superficie cultivada y el cambio hacia variedades más productivas.
En declaraciones a Lanza, Esponera ha señalado que cada vez se siembran menos hectáreas de ajo, especialmente de la variedad autóctona ajo morado, amparada por la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Ajo Morado de Las Pedroñeras. Esta reducción se produce en favor de otras variedades como el ajo temprano, que ofrece mayores rendimientos por hectárea y presenta menor incidencia de enfermedades, lo que incrementa la producción total.
El responsable de UPA ha enmarcado esta situación en una crisis de carácter estructural, derivada de la falta de rentabilidad. Según ha explicado, los precios percibidos por los agricultores se mantienen prácticamente sin cambios desde hace décadas, mientras que los costes de producción —como el gasóleo, los fertilizantes o la mano de obra— continúan al alza, lo que deteriora progresivamente la viabilidad de las explotaciones.
Esta coyuntura está provocando el cierre de explotaciones familiares, al tiempo que aumenta la presencia de grandes grupos inversores en el sector. A ello se suma la falta de relevo generacional, ya que muchos agricultores se jubilan sin que haya continuidad en la actividad.
El dirigente agrario ha criticado además la falta de apoyo institucional, al recordar que el ajo ha quedado históricamente fuera de la Política Agraria Común (PAC), sin acceso a ayudas directas ni derechos asociados. Por ello, la organización reclama que este cultivo sea incluido en futuras reformas de la PAC, así como que los nuevos planes hidrológicos no supongan recortes adicionales en las dotaciones de agua.
El acceso al agua es, precisamente, uno de los principales condicionantes del cultivo, que requiere regadío y rotación de tierras. La escasez hídrica, especialmente en la provincia de Cuenca, obliga a los agricultores a arrendar parcelas con disponibilidad de agua, lo que eleva significativamente los costes de producción. A ello se añade la necesidad de mano de obra intensiva tanto para la siembra como para la recolección.
El sector también se enfrenta a la competencia de terceros países con menores costes de producción y normativas laborales menos exigentes, lo que dificulta la competitividad del ajo español en los mercados.
Castilla-La Mancha se mantiene como la principal región productora de ajo en España, con especial peso en la provincia de Cuenca, aunque el cultivo se ha extendido a otras zonas como Albacete, Toledo o Ciudad Real debido a la búsqueda de tierras con recursos hídricos.
Pese a las dificultades, Esponera ha defendido la calidad y las garantías sanitarias del ajo producido en la región y ha animado al consumo de producto local. Asimismo, ha destacado que el sector mantiene su actividad gracias al esfuerzo de los agricultores, especialmente en zonas donde existen pocas alternativas económicas.
Fuente: lanzadigital.com