Australia ha confirmado por primera vez la presencia del virus Grapevine berry inner necrosis virus (GINV) en su territorio, tras detectarse en plantaciones de uva de mesa ubicadas en Victoria, Queensland y la región de Riverland, en Australia Meridional. El hallazgo, verificado mediante análisis de laboratorio, introduce una nueva preocupación para el sector vitícola y para los productores de fruta fresca.
El GINV está asociado a alteraciones en el desarrollo de la vid y a una merma en la calidad de la uva. Entre los síntomas figuran retrasos en la brotación, cambios en la coloración y morfología de las hojas y una reducción del rendimiento. Aunque los casos confirmados hasta ahora corresponden a uva de mesa, los especialistas advierten de que el virus podría afectar también a variedades para vinificación, portainjertos y producción de pasas.
La confirmación oficial llega tras varios años de observaciones en campo. Algunos productores habían detectado anomalías en el crecimiento de las plantas sin una causa clara. En Mildura, responsables del sector señalan que los primeros indicios se remontan a hace unos cinco años. Tras agotar las pruebas diagnósticas disponibles a nivel local, se recurrió a análisis en el extranjero antes de trasladar la información a las autoridades.
Desde Vinehealth Australia indican que, por el momento, no existe un tratamiento curativo para las vides infectadas ni herramientas eficaces para su erradicación. La organización subraya además que todavía no se dispone de suficiente evidencia para determinar el impacto del virus en la producción de uva para vino o en las características finales de los vinos, aunque en uva de mesa algunos productores apuntan a efectos potencialmente severos en variedades sensibles.
En este sentido, se advierte de que las pérdidas de producción podrían ser muy elevadas en determinados casos, con estimaciones que sitúan reducciones significativas en plantas infectadas. No obstante, las autoridades insisten en que aún falta información científica para evaluar con precisión el alcance real del problema.
El Departamento de Industrias Primarias y Regiones de Australia Meridional informó de que el virus fue identificado por primera vez en octubre de 2025 como una enfermedad nueva para el país. Actualmente no figura como plaga declarada en ese estado ni estaba incluida entre las enfermedades bajo vigilancia prioritaria a nivel nacional.
En cuanto a su propagación, los expertos apuntan a que el GINV puede transmitirse a través de material vegetal infectado, como esquejes o injertos, así como por la acción de ácaros asociados al cultivo. Además, la detección se ve dificultada por el hecho de que algunas plantas pueden no mostrar síntomas visibles, lo que complica el seguimiento de su expansión.
Como medida preventiva, Vinehealth Australia recomienda reforzar los protocolos de bioseguridad en las explotaciones, con especial atención al control del material vegetal y a la vigilancia sanitaria de injertos y esquejes. Mientras tanto, continúan las investigaciones para determinar el origen del virus y el tiempo que podría llevar presente en las plantaciones australianas.
Fuente: vinetur.com