Aunque no hubo víctimas tras el huracán que azotó México recientemente y las mayores ciudades costeras evitaron gran parte del daño, muchos agricultores mexicanos resultaron afectados. En los estados de Jalisco y Michoacán, miles de hectáreas de cultivos fueron destruidos o se inundaron.

Según el secretario de Desarrollo Rural del estado de Jalisco, el huracán Patricia afectó a más de 8.000 hectáreas. Cihuatlán fue la región más golpeada, donde resultaron afectadas más de 2.000 hectáreas de campos de bananas. Por suerte para los productores de mangos de la zona, la cosecha ya había terminado. Además del daño a los cultivos de pimientos y tomates, hubo daños a las carreteras y las infraestructuras de irrigación, como el equipo hidráulico.

Unas 140 hectáreas de cultivos de papaya también fueron destruidas en el estado de Jalisco y, en la región de Tuxcacuesco, casi 200 hectáreas de limas sufrieron daños. Actualmente se está evaluando el coste financiero del huracán para la industria agraria.