Rusia contraataca

Las consecuencias de las sanciones a los productos hortofrutícolas turcos no están claras

La pasada semana, Rusia anunció que quería imponer sanciones económicas contra Turquía en represalias por el derribo del caza ruso. Este fin de semana, el Gobierno ruso publicó la lista de medidas, que siguen dejando muchas preguntas sin respuesta y origina otras nuevas.


Durante la cumbre del G20 en Antalya (Turquía), el 15 y 16 de noviembre, se reunieron el presidente ruso Putin (izquierda) y el presidente turco Erdogan. Fuente: Kremlin

El Gobierno ruso impone un límite a la importación de "determinados bienes", pero todavía se desconoce qué productos se incluirán en dicha lista exactamente. Además, se ha impuesto una prohibición sobre "determinadas actividades comerciales" por parte de las empresas turcas en suelo ruso. También se han aplicado restricciones en la contratación de empleados turcos, que se espera que afecten principalmente al sector de la construcción. En ese sector, las compañías turcas han estado avanzando mucho últimamente.

El periódico Izvestia informa de que las medidas económicas del veto serán similares a las impuestas contra Europa y la UE. El veto podría afectar a la carne roja y de ave refrigerada y congelada, a los lácteos, las hortalizas, las frutas, los frutos secos, al pescado entero y al marisco, según publica el periódico, citando una fuente cercana al Ministerio de Agricultura. Según algunos informes, hoy se publicará una lista completa. El periódico Vedomosti, citando a un alto funcionario, también indica que las restricciones serán selectivas, el Gobierno está actuando con cautela, a la luz de las próximas fiestas. En especial, dado que se ha informado que si las importaciones de Turquía no se reemplazan rápidamente, los precios subirán. El ministro de Agricultura había prometido anteriormente que, en el caso de veto, podrían reemplazar toda la producción en el transcurso de una semana.

Ankara ha criticado la posición de Moscú por mostrar sangre fría, según cita Bloomberg al primer ministro Davutoglu, quien recuerda que Rusia también tiene intereses económicos en Turquía. Anteriormente, había señalado que Ankara estaba dejando abiertos todos los cauces de cooperación con Moscú.

En términos de logística, también se han tomado medidas. Los vuelos chárteres entre ambos países se han prohibido, las compañías de transporte turcas que operan en Rusia están siendo inspeccionadas más estrictamente, y aduanas ha ordenado reforzar las inspecciones de los buques turcos en los puertos de Azov y el mar Negro.

Por último, los turcos que quieran viajar a Rusia no dispondrán de ningún visado libre, y se está desalentando a viajar a Turquía para hacer turismo. Esto supone la parada de un flujo de 4,5 millones de turistas rusos que viajan a Turquía cada año. De todos los turistas que visitan Turquía, el 12 por ciento procede de Rusia.

Las sanciones permanecerán vigentes hasta que cambie la situación. Además, Rusia ha dado a entender que las sanciones podrían endurecerse, por ejemplo, aplazando la construcción de un gaseoducto en el mar Negro, y la construcción de una planta nuclear.

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