¿Son más sanos los arándanos silvestres o los cultivados?

Tanto los arándanos gruesos que se cultivan en las plantaciones como sus primos pequeños, los arándanos silvestres que crecen en los baldíos de Maine (EE. UU.), el Este de Canadá y otras regiones, están repletos de nutrientes.

“Como científicos, no vemos que haya muchas diferencias desde el punto de vista de la salud”, opina la investigadora Amy Howell, del Centro de investigación Marucci de la Universidad Rutgers. “Ambos tipos son excelentes”.

“En sí, los arándanos son superiores a casi todas las otras frutas porque tienen un perfil bioquímico muy complejo y poseen muchos compuestos fitoquímicos muy terapéuticos para el ser humano”, explica Mary Ann Lila, directora del Instituto de Ciencias Vegetales para la Salud Humana de la Universidad Estatal de Carolina del Norte.

La Asociación del Arándano Silvestre de Norteamérica afirma que la variedad silvestre es incluso más nutritiva que la cultivada, y cita un análisis de 2010 del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA, por sus siglas en inglés), que analiza los niveles de antioxidantes de docenas de frutas, hortalizas, especias y otros alimentos. Este informe desveló que los arándanos poseen uno de los valores de antioxidantes más altos y que los arándanos silvestres contienen el doble que los cultivados, una conclusión a la que también llegó otro estudio de la Universidad Cornell, según el cual la actividad celular antioxidante de los arándanos silvestres es más alta que la de los cultivados.

Sin embargo, desde entonces, el USDA ha retirado la base de datos de antioxidantes de su página web, a raíz de que “cada vez hay más pruebas de que la capacidad de antioxidantes no es relevante para la salud humana”. La agencia también ha expresado su preocupación de que los fabricantes de alimentos y suplementos estén utilizando esta información de forma indebida con fines publicitarios.

Aun así, Lila recalca que los arándanos silvestres contienen compuestos fitoquímicos más variados y en mayor cantidad que los cultivados, incluidos un total de 26 compuestos antociánicos que les ayudan a sobrevivir en un entorno adverso.

“No están tan mimados como los arándanos cultivados”, que se crían para potenciar su dulzor, su calibre y su capacidad para soportar el transporte, según Lila. “Estos arándanos se producen en condiciones de estrés extremo, que soportan gracias a los compuestos fitoquímicos que generan”.

Algunos estudios menores sugieren que ambos tipos de arándanos son beneficiosos para la salud, aunque es probable que estos efectos no sean demasiado relevantes. En un estudio, nueve ancianos añadieron zumo de arándano silvestre a su dieta durante 12 semanas y su memoria mejoró, y otro estudio descubrió que los hombres y mujeres obesos que tomaban batidos de polvo de arándanos cultivados liofilizados experimentaban mejoras en su sensibilidad a la insulina.


Más información en: www.bradenton.com

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