"Existe demanda para las marcas nuevas de manzana como la Honeycrisp"

Los consumidores tienen a su disposición un enorme surtido de manzanas para elegir. Las variedades nuevas con nombres pegadizos no son tan conocidas como las tradicionales Red Delicious y Cortland, que se pueden encontrar cada otoño, y también se diferencian de las variedades antiguas, de las que cada vez hay más oferta. En la mayoría de los casos, las diferencias más notables tienen que ver con la comercialización y los derechos de propiedad intelectual, más que con el aspecto y el sabor de las frutas.

Las manzanas son uno de los pocos productos agrícolas que se comercializan con su nombre de variedad, ya que los consumidores están dispuestos a pagar más por una determinada variedad que ofrezca mejor sabor o color, como demuestra el éxito de las Honeycrisp. Por eso, las variedades de manzana nuevas se patentan, se registran y se comercializan igual que cualquier otra marca.

El concepto de "poseer" los derechos de propiedad intelectual de una variedad de manzana comenzó a mediados del siglo XX, cuando se patentaron las primeras variedades para compensar a los productores que dedicaban su tiempo y su dinero a desarrollarlas.

De nuevo, la Honeycrisp es un ejemplo excelente. Los investigadores de la Universidad de Minnesota cruzaron cientos de variedades antes de encontrar la combinación perfecta de textura crujiente, sabor dulce y aspecto uniforme y rojo. Patentaron su producto y, hasta que su patente venció en 2008, todos los productores que compraran un manzano de Honeycrisp tenían que pagar un canon de aproximadamente 1 $ a la Universidad de Minnesota. Sin embargo, dado que las patentes caducan, ahora las variedades nuevas también se registran como marcas comerciales, para ofrecer otra capa de derechos de propiedad intelectual a sus creadores.

El propietario del nombre de marca de una variedad tiene derechos de venta exclusivos para siempre, como ocurre con la variedad Cripps Pink, cuya marca comercial es Pink Lady. Si los productores quieren vender esta variedad con el nombre comercial de Pink Lady, tienen que pagar.

Patentar o registrar las variedades garantiza que los esfuerzos e inversiones de los obtentores que las desarrollan reciben una compensación, pero no regula la calidad del producto ni la oferta del mercado. En los clubs de manzanas, una nueva tendencia en el sector de las frutas, los productores deben unirse a un grupo concreto y selecto para poder cultivar algunas de estas variedades nuevas, como por ejemplo la SweeTango, una nueva variedad de la Universidad de Minnesota que está registrada como marca comercial. Un pequeño grupo de agricultores de Estados Unidos produce la SweeTango, que está controlada por la cooperativa Next Big Thing.


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