Bert van der Feltz, de East-West Seed, sobre su cruzada por la independencia:

Ayudar a los agricultores pobres no casa con las inversiones grandes

Cuando una multinacional de biotecnología adquirió Sluis & Groot, la empresa familiar del obtentor holandés Simon Groot, este supo que tendría que probar un enfoque diferente para ayudar a los agricultores de las economías más atrasadas a superar sus desafíos.

Casi 35 años después, su empresa East-West Seed es líder del mercado asiático en semillas de hortalizas híbridas y ayuda a los agricultores a cultivar melones amargos, cebollas, calabazas, calabazas chinas, kangkong, pimientos picantes y judías de metro, entre otros, no solo de forma más eficiente, sino también con más respeto hacia sus comunidades.

Sin embargo, desde que East-West Seed abrió las puertas a Asia y sentó las bases para adaptar semillas híbridas, las multinacionales han vuelto a fijar su vista en la compañía de Simon Groot. Hemos preguntado a su actual presidente y director general, Bert van der Feltz, por qué la empresa sigue rechazando todas las ofertas y resistiéndose al aluvión de fusiones y adquisiciones por las que se caracteriza la industria global de las semillas. Y lo que es más importante, por qué su cruzada por la independencia es decisiva para cambiar la situación de los agricultores asiáticos.


Bert van der Feltz

Las grandes multinacionales envidian la enorme cuota de mercado que tienen ustedes hoy en día en Asia. ¿Cómo han conseguido llegar hasta aquí?

Cuando Simon Groot inició esta aventura, ninguno de los agricultores pobres del Asia rural conocía las semillas híbridas. Se trataba de un mercado muy atrasado que no disponía de las semillas adecuadas, porque solían importarlas y no se adaptaban al clima o la dieta de la región. Vimos una oportunidad excelente para hibridar las variedades locales en los nichos de mercado, y también que los agricultores de esta parte del mundo no reciben un trato justo. En lugar de solamente crear una empresa dedicada a obtener híbridos locales, Groot sintió la necesidad de mejorar los conocimientos y capacidades de los agricultores. Estos dos factores combinados son la clave de nuestro éxito; nos han ayudado a ganarnos la confianza de las comunidades locales y a desarrollar una empresa de éxito. Los agricultores saben que no estamos en esto solo por el dinero, sino que hacemos algo más, lo que algunos llaman una iniciativa social.

La industria de las semillas está pasando por una época turbulenta, y las empresas no dejan de adquirirse unas a otras. ¿Hay muchas compañías que llamen a la puerta de East-West Seed ahora que se ha vuelto tan importante en Asia?

Sí, llevan varios años intentando convencernos, pero, como buenos holandeses, sabemos cómo decir que no de forma muy directa. Hemos dejado claro que nunca nos pondremos en venta, ni por cien millones ni por mil millones. Llevamos más de una década explicándoselo a los gigantes de la industria, simplemente porque ser independiente era la filosofía de Simon Groot. Estamos convencidos de que en cuanto el dinero pasa a ser el factor dominante, el objetivo anterior se pierde de vista. Obtener semillas y desarrollar cultivos nuevos para ayudar a los agricultores y comunidades locales requiere un compromiso y una inversión a largo plazo que los accionistas no son capaces de juzgar, porque solo se fijan en los resultados trimestrales. Si nos vendiéramos a una gran multinacional, le arrancaríamos el corazón a la empresa y sería el principio del fin.

¿Eso significa que ayudar a los agricultores y hacer inversiones grandes no van de la mano?

Exacto. Para lo que hacemos, no van de la mano. Para las multinacionales grandes tiene sentido, porque las inversiones y las fusiones les ayudan a cumplir su objetivo, que es aumentar sus ventas globales lo antes posible y ahorrar costes. Si esa es su misión en la vida, adelante, pero no es la nuestra. Nosotros queremos estar cerca de la comunidad y proporcionarle la mejor genética de una forma beneficiosa para ambos. No me malinterprete: seguimos siendo una empresa que busca beneficios, pero creemos que es prioritario ayudar y entender a esos agricultores de la mejor manera posible.


La biotecnología es una industria rápida y cara. ¿No teme que las multinacionales acaben por expulsarlo del mercado gracias a poder hacer más progresos con su capital?


Es cierto que muchas multinacionales creen que hay que fortalecerse porque la biotecnología es muy cara. Muchas temen perder terreno y convertirse en presa de sus competidores, pero como trabajamos en un mercado muy fragmentado y sin OMG, vemos las cosas desde otro punto de vista. Nos ha costado muchos años, pero hemos construido nuestro propio nombre de marca y nos hemos forjado una reputación de confianza entre los agricultores, que nos conocen bien. Por lo tanto, estamos lo bastante seguros de que los costes de la biotecnología no nos limitarán, y, si no pudiéramos acceder a determinados materiales, hay muchas oportunidades con las asociaciones y las plataformas de licencias abiertas.

En 2014, East-West Seed firmó una colaboración con Monsanto para distribuir sus variedades Seminis y De Ruiter en varios países asiáticos. ¿Cómo encaja colaborar con una de las mayores empresas de biotecnología en la visión de Simon Groot?

Asociarnos con otras compañías de semillas nos permite convertirnos en un conducto perfecto por el que ofrecer tecnología patentada a los agricultores y ayudarlos a avanzar. Los agricultores saben que somos una empresa leal y confían en nuestra visión. Una colaboración con Monsanto no implica que seamos de su propiedad ni tiene que ver con nuestra forma de trabajar ni con la dirección que tomemos. Seguimos siendo una empresa independiente con una misión y una filosofía propias, pero estamos abiertos a colaborar con otras compañías y beneficiarnos de su tecnología para lograr nuestros objetivos.


Ustedes fueron uno de los primeros en presentar híbridos en Asia, por lo que abrieron uno de los mayores mercados de esta industria. ¿No es frustrante que las multinacionales lleguen hasta los clientes por el camino que ustedes abrieron?

Sí, nosotros abrimos la puerta a Asia para el resto de obtentores al hacer entender a los productores el valor de los híbridos. Cuando Groot comenzó, el mercado no era tan transparente como ahora, con los ordenadores e internet. No tenía ni idea de la situación del mercado y tuvo que pasar muchos años hablando con los agricultores e investigando. Como pioneros, tuvimos ventaja porque nos ganamos su confianza y creamos una marca, pero también la desventaja de que invertimos mucho tiempo y dinero en abrir un mercado al que los demás nos siguieron. Por otra parte, estamos contentos con la competencia, porque nos mantiene despiertos, pero no le tememos, porque nos hemos labrado un nombre con una cartera de clientes muy leales.

¿Se debe también a que ofrezcan una gama de híbridos diferente?

Formamos parte de la economía rural y nos consideramos una empresa asiática hasta la médula en lugar de tomar decisiones desde una sede en otro continente, por lo que entendemos las necesidades locales y lo que ocurre en el mercado y la dieta local. Somos famosos porque profesionalizamos las variedades locales como el melón amargo, el brócoli chino, el kangkong y el choy sum. Son cultivos locales que los obtentores occidentales apenas conocen.

¿East-West Seed no obtiene variedades europeas de tomates, pimientos ni patatas?


Sí y no. No creemos en cambiar la dieta local, por lo que no presentaremos productos como las batatas si no se ajustan a ella. La alimentación siempre estará muy influida por la cultura, así que nos centramos en los cultivos que los agricultores siempre han producido. Por supuesto, las dietas cambian, pero no creo que los chinos consuman una dieta occidental hasta dentro de cien años. La mayor parte del mercado seguirán componiéndola variedades tradicionales de campo abierto. Por otra parte, algunos mercados sí están cambiando y dando oportunidades a los cultivos nuevos, así que las vigilamos de cerca, como a la introducción del maíz dulce en Malasia o las variedades de invernadero en determinados mercados. Aun así, hay que verlo en perspectiva porque es un mercado enorme.



Ustedes trabajan a un nivel muy local en economías subdesarrolladas en las que la agricultura ya no atrae. ¿Cómo les afecta la escasez de mano de obra cualificada en el sector agrícola?

La agricultura es un negocio difícil y arriesgado por aquí. Trabajar en los campos, con el calor, es duro y ya no atrae a la gente. Muchos graduados jóvenes buscan empleos bien pagados y prestigiosos, como médico o ingeniero, o se trasladan a las grandes ciudades para trabajar en empresas informáticas o bancos, de modo que nos resulta muy difícil atraer a los talentos adecuados. Queremos cambiar la percepción que hay de que los jóvenes con menos talento o motivación son los que terminan en las escuelas agrícolas porque no dan para más. La agricultura ofrece muchos trabajos inspiradores y gratificantes

¿Cómo van a hacer que la agricultura vuelva a ser atractiva?

Por una parte, tenemos nuestros programas de contratación de estudiantes, en los que tratamos de forjar relaciones con las mejores universidades, involucrarlas en proyectos e invitar a los estudiantes a prácticas y becas para que se entusiasmen por nuestra industria. Por otra parte, tenemos nuestra propia Academia East-West Seed, centrada en formar obtentores y que proporciona la oportunidad de continuar aprendiendo en el trabajo y mejorar el rendimiento laboral. En 2015, nuestra academia formó a 434 talentos e impartió más de 2 clases al mes. Tenemos asociaciones con la Universidad de Wageningen y la asesoría de formación profesional Breedwise BV-Netherlands, especializada en el sector de las semillas. A principios de 2016, organizamos, junto con la Universidad de California-Davis, el primer curso de “Introducción a los negocios de semillas” en el Sudeste Asiático. Este curso intensivo se impartió en Chiang Mai (Tailandia) y reunió a 24 participantes internacionales, con clases y cursos prácticos impartidos por profesores de la Universidad de California-Davis y expertos de la industria. Lo organizamos como plataforma abierta y participaron 10 obtentores diferentes. Durante los últimos 34 años, nos hemos dado cuenta de que los jóvenes asiáticos aprenden mejor en un entorno agrícola asiático, que es completamente diferente al europeo. Las clases suelen darlas expertos occidentales a partir de sus experiencias, que los alumnos pueden repetir y desarrollar, y así es como ambos mundos se unen en un ambiente de aprendizaje.

¿Sus competidores intentan seducir a sus empleados bien formados?


Lo intentan, y envían a sus cazatalentos, pero es en vano, porque nuestros empleados también están comprometidos con nuestra misión y nuestra visión, y están conectados con las comunidades locales. Saben que necesitamos hacer algo más y que no se trata solo del dinero.

En otro orden de cosas, ¿cómo le afecta que a los agricultores asiáticos se les conozca por utilizar muchos productos químicos y pesticidas, por interpretar libremente las normativas y por su irresponsabilidad social?

Son pasos pequeños, pero, como líderes del mercado, podemos ayudar a encauzar los mercados en nuevas direcciones y trabajar junto con las ONG para concienciar a los agricultores sobre lo que perjudica a su propia comunidad a largo plazo. Nuestros inspectores no solo analizan los cultivos, sino que también denuncian cualquier caso de trabajo infantil. Además, invertimos la mayor parte de nuestro presupuesto en enseñar a los agricultores cómo cultivar de la forma más eficiente. Les explicamos que no deben fumigar en exceso, no solo porque perjudica al medio ambiente, sino sobre todo para ahorrar dinero. Dicho esto, es muy difícil cambiar los hábitos de los agricultores porque nunca han tenido estudios y están acostumbrados a mezclar varios pesticidas sin marca, especialmente en Birmania y Camboya, donde se usan muchos pesticidas chinos falsificados y baratos. Sin embargo, soy optimista y creo que la mayor parte de la comunidad agrícola asiática entiende que tienen que cambiar.

Entonces, dentro de diez años, ¿todos los agricultores asiáticos cultivarán variedades ecológicas?

No, definitivamente no. Puede que aumente el uso de la protección de cultivos biológica, pero tenemos muchos datos sobre los LMR de las hortalizas asiáticas y las cifras siguen siendo impresionantes, así que la seguridad alimentaria en general no aumentará en tan poco tiempo. Por otra parte, cada vez hay más agricultores concienciados sobre esta situación, y creemos que podemos ayudarles a crecer, especialmente si toda nuestra industria colabora y se involucra más con estas comunidades. Si cada uno aporta su granito de arena, podemos marcar la diferencia. No se trata de qué hacemos ni de cómo lo hacemos, sino de para qué lo hacemos: para marcar la diferencia.

Más información: www.eastwestseed.com


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