Durante el pasado año 2017 la oferta de zapallo ingresada en el Mercado Central de Buenos Aires registró un descenso del 4,8% respecto a la temporada anterior, ingresando 55.632.5 toneladas, unas 2.825 toneladas menos que en el año 2016.

A pesar de estos datos, las expectativas para el cultivo del zapallo se estiman positivas debido sobre todo a dos aspectos: por un lado la demanda por la calidad culinaria y los beneficios para la salud humana, y por otro el contexto económico-productivo que incide de manera directa en la oferta y demanda de este producto.

El promedio anual de la oferta de zapallos en el MCBA en los últimos 18 años ha sido de 54.589 toneladas. Cabe destacar que en los últimos 5 años esta especie ha pasado a ocupar el cuarto lugar en ingresos y su participación relativa es del 6,7% del total de las hortalizas ofertadas.

Por zonas de producción, la mayor oferta llegó desde la provincia de Mendoza, que participa con el 47,6% del total de zapallos, seguido de la provincia de Buenos Aires con un 17% y de la provincia de Santiago del Estero, que participa con el 9,9%.

Las variedades comerciales que ingresaron mayores volúmenes fueron las conocidas como Anquito y Coquena, que suman entre ambas casi el 67%. El mes de mayor ingreso, con 5.505 toneladas, fue julio, a partir del cual la oferta empezó a descender, haciendo a su vez que aumentase el precio medio por kilogramo hasta el mes de diciembre.

Los meses de menor consumo de zapallo son diciembre y enero, ya que es cuando la oferta es menor y el consumidor prefiere alimentos frescos. Entre los meses de febrero y abril ingresan al mercado mayores volúmenes de producción nacional provenientes tanto de los cultivos tardíos del norte del país como de las zonas de Cuyo, sur y centro de Buenos Aires y el Valle inferior de Río Negro.

Un alimento completo de la época precolombina
Los historiadores indican que el consumo de esta hortaliza se encuentra en la dieta desde épocas precolombinas. En la actualidad participa en una variada gama de preparaciones alimentarias que van desde un simple puré hasta el acompañamiento en preparaciones más complejas, como tartas o pasteles.

El consumo de zapallo es de 22 kg per cápita por año y está presente en todos los estratos sociales por sus bondades alimenticias y su excelente sabor. Su pulpa cocida es de fácil digestibilidad y por ello se utiliza en la preparación de alimentos para bebés y dietas hospitalarias, además del consumo familiar. Los frutos maduros son una excelente fuente de pro-vitamina A por su alto contenido de carotenoides (beta-carotenos) que son antioxidantes que protegen el tejido epitelial y previenen algunas enfermedades terminales como el cáncer de colon y de próstata.