Argentina: Cinco claves para entender la temporada frutícola 2019

Pocos son los que alientan una temporada positiva para la fruticultura del Valle. El próximo año será complejo tanto por el frente interno, aquejado por la recesión económica, como por el externo, con los países cada vez más cerrados al comercio. Si bien la dinámica que muestran los acontecimientos da cuenta que los escenarios en el mundo actual cambian en forma vertiginosa, pasando sectores en unas pocas semanas de ganar a perder millones y viceversa, lo cierto es que la fruticultura tiene un cierto grado de previsibilidad. Cinco, entre otras secundarias, son las variables que deberían estar en la agenda de la actividad a la hora de evaluar los cuellos de botella con los que se encontrará en la próxima temporada.

• Producción. Si bien no se ha puesto en marcha el pronóstico de cosecha, una encuesta realizada por este medio a productores y empresarios da cuenta de que los volúmenes proyectados de peras y manzanas para la próxima temporada se mantendrán en niveles similares a los de la cosecha 2017/2018, es decir en algo más de 1 millón de toneladas para comercializar. Sobre la calidad esperada, la mayoría de los consultados no quiere arriesgar cifra alguna ya que habrá que esperar como impactará en las próximas semanas el granizo y la radiación sobre la fruta de la región. Para este año las proyecciones indican que la región comercializará en fresco algo más de 725.000 toneladas entre peras y manzanas. La industria de concentrado, en crisis estructural, estima moler esta temporada unas 300.000 toneladas de fruta.

• Mercados. En la Unión Europea la cosecha de manzana alcanzó los 12,6 millones de toneladas, un 36% más que el año pasado. Por otro lado, US Apple Outlook proyectó un fin de cosecha con 5,1 millones de toneladas de manzanas, ligeramente por encima de los 4,9 millones de 2016/2017. Rusia cosechó 1,5 millones de toneladas, 10% más que la pasada temporada. La mayor cantidad de manzana en el hemisferio norte preocupa a los exportadores regionales. En relación a las peras, el crecimiento de la cosecha de esta temporada fue del 5% (UE-28 y Estados Unidos), unas 143.000 toneladas adicionales respecto del año anterior. Con respecto a Brasil, la asunción de Jair Bolsonaro como presidente de ese país genera cierta inquietud entre los exportadores locales ante posibles restricciones sobre las importaciones.

• Financiamiento. Esta es una de las grandes barreras que deberá sortear la actividad. Para esta temporada, el crédito vuelve a estar ausente en un sector. Las tradicionales prefinanciaciones, créditos bancarios en dólares garantizados por las exportaciones, están hoy a una tasa del 8% en bancos públicos y del 12% en privados. Años atrás esta tasa estaba entre el 3 y el 5% anual. Para los prestamos locales y la venta de cheques, la tasa se dispara arriba del 50% anual llegando en algunos casos a las tres cifras. Frente a este escenario, los exportadores buscarán financiamiento a través de anticipos de los importadores.

• Monedas. La devaluación del peso sin dudas dio oxígeno a parte importante de la cadena frutícola. Sin embargo, todo indica que a política monetario del gobierno para este año electoral es volver a “planchar” al dólar para que ayuda a bajar los altos niveles de inflación que sufre la economía. Este contexto determinara que toda la ventaja competitiva que lograron las empresas con la disparada que sufrió el tipo de cambio este año se licuará en poco tiempo más, arrastrando los costos en dólares a niveles que dejará a la fruta del Valle fuera del mercado. La amenaza del “superdólar” a nivel internacional, también marca cierta preocupación en la cadena frutícola del Valle.

• Contexto político. El país ingresa en un año complejo. Con una economía en recesión, alta tasas de interés y falta de mercado, las elecciones a presidente que se acercan suman más dudas que certezas sobre el futuro del modelo. Esta sensación se traduce en la tasa de riesgo país por encima de los 700 puntos básicos, que marca la incertidumbre que el inversor externo percibe sobre el país.

Responsabilidad empresaria, el cambio que necesita la actividad
Lo que ocurrió esta temporada con Rusia fue realmente para el olvido. Los empresarios hicieron casi todo mal. Se embaló y colocó fruta en frío que no tenía valor, especulando que el mercado iba a convalidar precios sobre una pera de tercera y mala calidad.
Quien paga las malas decisiones es la fruta. Siempre lo hace. Y quienes están más expuestos a este tipo de ‘mala praxis’ de las empresas son los productores independientes.

La fruticultura es una de las pocas actividades del país que tropieza dos veces con la misma piedra. Y el tema ruso da argumento para convalidar esta frase. Todos los años pasa algo parecido. Si no es la pera, como fue esta temporada, es la manzana. Algunos empresarios deberían tomar conciencia de todo lo que significa manejar la fruta de productores. Sin dudas, hay mucha irresponsabilidad en este tema.

Fuente: rionegro.com.ar


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