Castellón, Comunidad Valenciana

España: Algunos citricultores sopesan arrancar árboles por el bajo precio de la fruta

El sector citrícola de Castelló encara una segunda fase de reivindicaciones, que tendrán el colofón el 21 de enero con concentraciones simultáneas en 30 municipios de Castelló, València y Tarragona, en las que reclamarán ayudas directas a los productores por las pérdidas registradas en la actual campaña. Es tal la gravedad de la situación que ya hay agricultores de Nules que estudian la posibilidad de arrancar sus árboles al no ver viabilidad futura a su actividad.

Las naranjas, clementinas mandarinas son un producto perecedero y el árbol se queda inhábil para la siguiente campaña si el fruto no se recoge en la actual. Es por ello que hay agricultores que venden a pérdidas (a resultas) o tiran el producto al suelo cuando el mercado aprieta, tal como ha sucedido en el ejercicio presente. La imagen de clemenules en tierra se extiende por diferentes campos de la Plana Baixa. Según el sector, la entrada masiva de naranjas sudafricanas colapsó los mercados europeos en la primera parte de la campaña, retrasando la recogida de las clemenules, la principal variedad de Castelló, y solapando variedades en esta segunda parte. Esta circunstancia ha desplomado los precios en la venta en origen, un descenso que se mantiene en estos momentos a pesar de mejorar las ventas. Un 30 % de cítricos de la primera parte de la campaña se han quedado sin recoger.

Hay citricultores de la asociación agrícola de Nules que han trasladado su preocupación a la plataforma per la Dignitat del Llaurador y han trasladado la necesidad de recibir ayudas públicas, en caso contrario, considera que no tendrían más remedio que talar los árboles.

"La gente está muy desesperada", afirma Cèsar Estanyol, concejal en el Ayuntamiento de Nules y portavoz de la plataforma, que sostiene que la aplicación de una cláusula de salvaguarda en el acuerdo entre la UE y Sudáfrica ahora no sería efectiva al legar tarde y que la solución más idónea para los citricultores pasaría por las subvenciones directas.

Según el secretario general de la Unió de Llauradors, Carles Peris, tirar la fruta del árbol tiene un coste de 120 euros por hanegada (representa una extensión de 831,9 metros cuadrados), al que hay que añadir los gastos de producción.


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