España: Detectan que algunas cadenas europeas mezclan los cítricos españoles con los egipcios

Exportadores valencianos de cítricos han detectado, en establecimientos de diversas cadenas europeas de supermercados, una práctica comercial irregular que debería cortarse, porque perjudica los intereses naranjeros españoles y constituye un fraude.

Consiste dicha práctica en mezclar a granel naranjas de España con las de Egipto, haciendo pasar todo el conjunto como de procedencia egipcia y presentarlas así a la venta.

Esta mezcla tiene el claro objetivo de 'mejorar' la presencia y el aspecto general de la naranja que se expone ante el consumidor, para hacerle más agradable la oferta y conseguir que compre.

La naranja española presenta una apariencia más atractiva, garantiza mayor selección, un grado de coloración más intenso y además tiene mejor sabor (lo que se conoce como propiedades organolépticas), con un equilibrio agridulce más apropiado y en consonancia con las apetencias generalizadas.

Todas esas cualidades han permitido que los cítricos españoles hayan triunfado desde hace más de siglo y medio en Europa y que España mantenga el liderazgo mundial de exportación en fresco, pese a tantos factores en contra que se han ido sucediendo a lo largo de la historia (y continúan).

Entonces, ¿por qué no prevalece la venta de naranjas y mandarinas españolas de calidad y se produce esa práctica indebida de mezclarlas con las de Egipto? Evidentemente porque la cadena comercial de turno compra más baratas las de Egipto, donde se pueden producir más baratas porque sus costes no son los de España/Europa. Pero la cadena comercial también sabe que le conviene mejorar su oferta para que fluya mejor la venta, y de ahí que surja algo tan fácil como mezclarlas.

¿Cómo se puede saber ante un montón a granel que hay naranjas de España? Si en el cartel de normalización comercial obligada, con indicación de variedad, categoría y procedencia, figura que son de España, no tiene por qué haber duda, si además se ve que la variedad corresponde por su aspecto a lo que se dice que es. Si, en cambio, el etiquetado corresponde a naranjas de Egipto (u otro país) y se ve entre el montón que, por ejemplo, hay naranjas de la variedad Navelina, que se distinguen por su color más intenso, casi rojo, mezcladas con otras de color pálido, y además lo que el comerciante ha enviado a esa cadena recientemente son Navelinas, pues está más que claro.

En definitiva, son actuaciones que constituyen fraude y que las normativas persiguen, aunque suele ser difícil probarlo. ¿Por qué no lo denuncian formalmente los afectados donde corresponda? Pues porque dudan de que sirva para algo práctico y temen que de ello se derivara que no les hicieran más pedidos. Miedo comercial sin protección de oficio.

Fuente: lasprovincias.es


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