El plátano de Canarias está presente en el 93,5% de los hogares españoles

A la hora de analizar el mercado del plátano en España debe tenerse en cuenta que los movimientos intercomunitarios presentan un alto nivel de indefinición. Por ello, desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, se utiliza como principal fuente de valoración los datos del Panel de Consumo en hogares. Al fin y al cabo, es en los hogares donde se concentra el principal consumo de fruta, por encima de los 3,8 millones de toneladas anuales en el año 2018, viniendo a representar el consumo extradomiciliario aproximadamente el 3% del volumen total en el caso de las frutas más consumidas fuera del hogar.

Crecimiento
El mercado de la Península cuenta con 17,6 millones de hogares, de los cuales, el plátano de Canarias está presente en 16,5 millones, por lo que su penetración alcanza el 93,5%, por encima del 77,2% que alcanzó la banana en el 2018. Esta cifra representa un consumo total de plátano y banana de 511 millones de kilos en el 2018 en los hogares de la Península, con un crecimiento del 0,8% respecto al año anterior. Un estancamiento que mantuvo sin embargo los altos niveles alcanzados tras el fuerte incremento del consumo obtenido en los años 2016 y 2017.

Sobre este mercado, el plátano de Canarias vivió en 2018 un retroceso del volumen de ventas como consecuencia de su caída en producción que hizo reducir sus ventas a la Península de 382 millones de kgs en el 2017 a 346 en el 2018. Una caída del 9% que casa con su descenso de cuota media de mercado en hogares del 71,1% al 63,3% (-8,5%)

La cuota de mercado sin embargo debe ir acompañada de rentabilidad, y en este sentido, el incremento del precio en la exportación de plátano superó el 20% respecto al precio del 2017, alcanzando el sector una facturación total en origen superior a los 440 millones de euros.

La situación del 2018 en cualquier caso, fue excepcional debido a la inesperada caída del volumen de producción como consecuencia del clima en las Islas, aunque ha puesto sobre la mesa debilidades y fortalezas destacadas.

La primera de ellas es la enorme labor diferencial del producto que ha desarrollado el sector a través de su unidad. El año 2018 ha sido un nuevo año de retroceso en el mercado de la banana en la UE, donde el precio medio anual a la importación de banana ha alcanzado un nuevo récord negativo por cuarto año consecutivo. En el caso del plátano, la reducción en la producción le ha permitido sostener un sistema propio de valoración gracias a la fiel demanda de consumidores en España. Más de 3,4 millones de hogares, 19,6%, en España compra sólo plátano de Canarias, frente a los 598.000 hogares que compran sólo banana. Esta fidelidad, alcanzada gracias a una diferenciación reconocida, representa una fortaleza básica para los productos de gran consumo. No obstante, desde el sector se observa con preocupación como este activo se ha visto reducido un 5% en 2018 como consecuencia de la política de precio al consumidor aplicada a su producto.

Gran distribución
La gran distribución representa el 54% de la venta de plátano y banana en la Península, habiendo crecido un 9% desde el año 2015 con un descenso equivalente del canal denominado especialista (fruterías). El problema principal es que la fortaleza de la demanda y la fidelidad de los consumidores de plátano de Canarias esta siendo sistemáticamente aprovechada por el canal de venta para aplicar márgenes crecientes que afectan a su base de compradores a largo plazo. Así, se ha pasado de una política de precios habitual en la que el precio al consumidor del plátano era un 35% superior al de la banana importada, a un escenario en 2018 en el que el diferencial aplicado ha superado regularmente el 90% y llegado incluso al 120%. Estos porcentajes no han sido causados por el precio en origen, dado que el diferencial de precio entre plátano de Canarias y banana en origen ha sido de media un 50% superior.

El plátano de Canarias es sin duda tractor de la categoría de frutas en las tiendas, pero su potencial está siendo exprimido a corto plazo por la cadena de valor. Un dato importante, sin embargo, es que este 2018 ha demostrado que el trasvase de compradores de plátano a banana no es tan evidente, pues un descenso en el volumen de compradores de plátano de Canarias representa un descenso de ventas de la categoría y por tanto, del beneficio de la propia cadena de valor.

Buena parte de la población en España desea plátano de Canarias y no "cosas amarillas" como a veces se denomina en el canal de la distribución.

El trasvase de hogares a la compra de banana con motivo del diferencial de precio y la disponibilidad, preocupa al sector productor canario por su sostenibilidad en el tiempo y consolidación en algunos tipos de hogar. No obstante, hay un motivo de esperanza en cuanto que en el 2018 el porcentaje de hogares fieles a la banana apenas creció, y el incremento se dio sin embargo en los hogares duplicadores. Es decir, aquellos que alternan el consumo de plátano de Canarias y banana.

El reto inmediato por tanto para plátano de Canarias será recuperar a dichos hogares tan pronto como haya disponibilidad de producto, si bien estos son procesos lentos que requieren de un impacto continuo en los consumidores. Esta acción, en todo caso, debe ir acompañada de una política de márgenes en los puntos de venta más acorde con los precios de origen ya que si no, lo que puede estar ocurriendo es un fenómeno de muerte lenta de un producto que representa sin duda un activo muy importante para la sección de frutería de la gran distribución y el sector de venta especializada.

Tendencia de fondo
La evolución del mercado del plátano requiere de horizontes temporales amplios, de 3 a 5 años, por lo que el 2018 puede considerarse una parada en el camino si la tendencia de fondo de incremento de la producción en Canarias, con récords históricos en 2016 y 2017, continúa. La política de liberalización arancelaria en favor de las importaciones de banana continúa con una nueva bajada este año 2019 alcanzando en el 2020 los 75 tonelada, una limitación simbólica que se une a la total liberalización de las importaciones de países de África, Caribe y Pacífico.

El contexto de colapso del mercado europeo de la banana con motivo de los incrementos de importaciones americanas traslada una mayor agresividad contra la producción europea, y en este ámbito el plátano de Canarias se enfrentará como ya hizo en los años anteriores al 2018, a procesos de fuerte incertidumbre ante los que debe mantener una creciente comunicación de sus propiedades diferenciales a los consumidores, incrementando la base de consumidores fieles, y por otro lado, una mayor y mejor adaptación de calidad, maduración e identificación de plátano de Canarias a los consumidores, fundamental en el propósito de evitar la confusión. Todo ello, unido a la colaboración con la cadena de valor para evitar que el corto plazo haga destruir un activo principal que tiene nuestro país en el mercado de la fruta y el refuerzo de la estructuración del sector para la acción colectiva y optimización del funcionamiento de los canales de venta desde origen.

Texto completo en expansion.com


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