Colombia: Selva Nevada apuesta por las frutas de la selva

En Colombia ha surgido la empresa Selva Nevada, que ha apostado por rescatar las frutas silvestres originarias del país, con las cuales elabora helados y pulpas.

Frutas como el camu camu, al copoazú, el corozo, la gulupa, la iguaraya y el asaí, básicas en la alimentación de las sociedades precolombinas, quedaron relegadas a lo largo de los siglos frente a las frutas más comerciales y aquellas destinadas a la exportación, que reportan importantes beneficios económicos.

Selva Nevada es una empresa social; las frutas exóticas las cosechan 11 comunidades rurales de zonas afectadas por el conflicto armado. De Tarapacá y de Puerto Leguizamo obtienen el camu camu. De San José del Guaviare y de Puerto Asís, el asaí. De Belén de los Andaquíes, el copoazú. De Bahía Solano, Nuquí y Alcalá, la vainilla. De Montes de María, el corozo. De Antioquia, la gulupa. Y de La Guajira, la iguaraya.

Ninguna de estas frutas se cosechan en monocultivo, sino que son recolectadas de la selva respetando la sostenibilidad del ecosistema, para que los pájaros, mamíferos y reptiles que habitan estos bosques no pierdan sus fuentes de alimento.

La marca la fundaron hace 12 años dos hermanos, Catalina y Alejandro Álvarez, y sus socios Antonuela Ariza y Mario Fernando Rojas. Se decidieron años después de trabajar en cooperación internacional y en el sector público con proyectos donde buscaban alternativas económicas para los pequeños productores rurales en zonas apartadas del país. Y así, después de crear la marca, en lugar de tratar a los campesinos o indígenas como beneficiarios, los convirtieron en socios de una empresa privada donde comparten riesgos y beneficios.

Ahora, además de vender pulpas y helados en restaurantes, tienen 4 puntos de venta en Bogotá y planean llegar a otras ciudades del país.

El proyecto ha sido premiado con el galardón Colsubsidio. Y desde octubre del año pasado hacen parte del portafolio de inversiones del Fondo Invirtiendo para la Paz, de Acumen y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid).

En promedio, el aumento del ingreso neto para los pequeños agricultores que trabajan con Selva Nevada es de 26%. Es así como la cosecha de frutas exóticas, además de proteger la selva tropical, se ha convertido en una oportunidad de negocio atractiva para fomentar el desarrollo económico en áreas rurales y zonas de postconflicto. Además, estas frutas tienen una ventaja: sus altas propiedades nutricionales.

“Las comunidades más vulnerables del país viven en zonas que tienen una alta biodiversidad y su situación podría mejorar si encontramos una forma de generar beneficios económicos mientras se protegen los bosques, los ecosistemas y los recursos naturales” explica Alejandro Álvarez, quien siempre ha tenido una idea en mente: crear un enlace positivo entre las personas, la naturaleza y los negocios.

 

Fuente: dinero.com


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