Empresas frutícolas argentinas subfacturan sus exportaciones para evadir impuestos

En los últimos años, la fruticultura argentina ha tenido que hacer frente a diferentes políticas económicas de carácter excepcional dentro del tradicional contexto del comercio global. La imposición de retenciones y trabas indirectas a la exportación ha provocado un aumento de la evasión de impuestos mediante la subfacturación de las exportaciones, con lo que las empresas del sector exportador frutícola intentan mantener su rentabilidad.

La explicación de esta práctica depende de varios factores. En primer término, hay que mencionar que durante el período enero-septiembre 2018 el valor FOB declarado por los exportadores se ubicó en promedio en 0,97 dólares por kilo. En la presente temporada, durante el mismo período de 2019, se ubicó en los 0,78 dólares por kilo, registrando una caída del 20% interanual. Asimismo, los costos internos locales de la actividad se mantuvieron o subieron levemente en estos últimos doce meses –compensados por la devaluación–, por lo que este año comercial presentaría un preocupante quebranto para todas las exportadoras.

El segundo punto son los valores de la fruta logrados en el exterior. Según distintas fuentes privadas, durante el 2019 la cosecha de manzana pegó un salto importante en todo el hemisferio norte. Las reglas de mercado señalan que, ante una mayor oferta, los precios tienden a bajar en términos interanuales. Sin embargo, la caída de precios de esta temporada lejos estuvo del 20% consignado por los exportadores. Según fuentes de la Secretaría de Fruticultura de Río Negro –que realiza un monitoreo de precios semanal en los distintos destinos– se observan bajas sobre los valores promedio en manzanas en torno al 8% en los mercados del hemisferio norte. Y valores relativamente estables en el resto de las plazas externas.

Hay un tercer concepto a considerar que agrega más incertidumbre a los valores FOB declarados. En septiembre del año pasado, producto de la crisis fiscal que arrastraba el Estado nacional, la administración Macri determinó la reimplantación de los derechos de exportación (retenciones) que consistía en el pago de 4 pesos por dólar exportado de fruta. En ese entonces, el tributo representaba aproximadamente un 10% del valor FOB declarado. Hoy ese tributo es de tres pesos y representa el 5% del FOB declarado.

Esta traba indirecta a la exportación ha sido uno de los tantos incentivos que tienen las empresas para eludir sus impuestos mediante la mecánica ilegal de la subfacturación de las exportaciones.

Pero los cambios no se quedaron ahí. Se profundizaron es este último tiempo. Con la llegada del cepo cambiario, hace solo un par de semanas, la brecha entre el dólar oficial y el marginal se amplió un promedio del 20%. Con este nuevo escenario, no son pocos los exportadores que declararían un valor FOB menor sobre su oferta exportable para, de esta manera, ingresar los pesos en blanco a precio del dólar oficial y el resto –que puede quedar en una cuenta del exterior– podría llegar al país de contrabando para ser vendido en el mercado marginal, que hoy está por encima del oficial.

 

Fuente: rionegro.com.ar


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