España: 50 años de fresón de Huelva, de origen malagueño

Hace 50 años, las instalaciones del CSIC situadas en el municipio malagueño de el Algarrobo iniciaron el desarrollo de las variedades de fresa que actualmente se cultivan en el campo onubense.

A mediados de la década de los cincuenta, un ingeniero y economista alemán, Dieter Wienberg, le propuso al Gobierno de su país firmar un acuerdo con el español para impulsar nuevas variedades hortofrutícolas en un lugar con un clima excepcional: la Costa del Sol más oriental. Él en primera persona, después de haber comparado la climatología en medio Mediterráneo, puso los cimientos para que en mayo de 1961 se inaugurase lo que hoy es el Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea que CSIC y Universidad de Málaga gestionan. Unas instalaciones que desde que se inauguraron y hasta 1975 fueron parte de un proyecto común en el que el país germano aportó 3 millones de marcos y España, justo el doble. Así se desarrolló en la finca La Mayora, un auténtico laboratorio de variedades que en muchos casos procedían de tierras californianas, como el caso del fresón.

Esta fruta fue la primera en reportarle rendimientos comerciales a esta iniciativa internacional. Sin embargo, las instalaciones no se limitarían a la intensificación de la agricultura. Justo en la década de los setenta, miles de familias alemanas, al calor de esas noticias sobre la "nueva California", decidieron adquirir sus segundas residencias en el propio entorno de La Mayora. Esta circunstancia limitó la disponibilidad de suelo agrícola, al objeto de implantar el fresón, y supuso también limitaciones hídricas para potenciales empresarios.

"Dieter consideró entonces la alternativa de exportar el cultivo a la provincia de Huelva y allí contactó con el empresario Antonio Medina, en Moguer. La historia posterior es bien conocida: 6.000 hectáreas dedicadas al fresón y facturaciones anuales de unos 400 millones de euros, aún por encima de la facturación conjunta que generan aguacates y mangos en la Axarquía", relatan los trabajadores más veteranos de La Mayora.

Paralelamente, la frenética actividad en la finca, como recuerdan responsables actuales de la misma como Enrique Moriones o Antonio Cordón, propició el desarrollo del cultivo experimental del aguacate, así como del chirimoyo (en este último caso, implantado luego en la Costa Tropical granadina).

Como legado de aquellos cultivos pioneros, la avenida de acceso a La Mayora pose el nombre de Doctor Wienberg. Su figura incluso es reconocida en algunas de las más importantes universidades del planeta.

 

Fuente: laopiniondemalaga.es


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