"Los costes de los fletes aéreos se dispararon al principio de la temporada"

Buena temporada para los productores de kaki de Nueva Zelanda a pesar de los desafíos

A pesar de los desafíos de la COVID-19, los productores de kaki de Nueva Zelanda han logrado superar las 1.200 toneladas para la temporada 2020.

El gerente de Persimmon Industry Council de Nueva Zelanda, Ian Turk, admite que el volumen final no estuvo muy lejos de las previsiones de la pretemporada, debido a las condiciones de sequía en todo el país. La temporada 2019 alcanzó las 1.600 toneladas.

"Nuestra temporada se vio afectada por la respuesta de Nueva Zelanda a la COVID-19", dice Turk. "Vivimos un cierre bastante severo, aunque la horticultura se considera un negocio esencial, por lo que pudimos seguir funcionando. Pero la crisis global se sumó a la sequía bastante grave que se estaba produciendo en la temporada. Preveíamos un pequeño descenso en los volúmenes, pero en general, las cosas fueron bastante bien. En términos cualitativos, todos estuvieron muy contentos con la calidad de nuestra fruta. El calibre disminuyó un poco, pero eso se debió a la sequía".

La exportación es una de las principales vías de venta para los productores de Nueva Zelanda, con envíos de kakis en todo el sudeste asiático, incluyendo Tailandia, Singapur, Malasia, Hong Kong y pequeños volúmenes a Japón. El país acaba de obtener acceso a China y los Estados Unidos, que son mercados en desarrollo, y se están buscando nuevas aperturas en otras partes de Asia.

Uno de los principales retos del sector en 2020 ha sido el grave aumento de los gastos de flete aéreo debido al coronavirus, con un fuerte cambio hacia el flete marítimo.

"Los costes de los fletes aéreos se dispararon una semana después del comienzo de la temporada", explicó Turk. "Normalmente empezamos la temporada con envíos aéreos para llevar el producto al mercado, seguidos de envíos por mar un mes más tarde. Enviamos alrededor del 25% por aire, pero esa opción desapareció de la noche a la mañana y tuvimos que buscar alternativas de transporte marítimo. Estuvimos bastante preocupados al comienzo de la temporada, pero a pesar del entorno en el que nos encontrábamos, nuestros mercados parecían bastante fuertes. La gente se enfocó en los alimentos seguros, así que tuvimos una demanda bastante fuerte, dependiendo de las restricciones de cada Gobierno. Pero en toda Australia y el sudeste asiático, vimos un fuerte interés, siempre y cuando pudiéramos llevar el producto al mercado".

La cosecha y el envasado terminaron en mayo, con el último envío desde Nueva Zelanda a principios de agosto. Turk añade que el sector neozelandés del kaki también ha estado nervioso, ya que sus vecinos más cercanos y el principal destino de las exportaciones, Australia, tenía previsto introducir cambios en las disposiciones de bioseguridad.

"Se suponía que esta sería nuestra primera temporada sin un programa de inspección previa aquí en Nueva Zelanda", continúa. "El Departamento de Agricultura (de Australia) siempre ha enviado inspectores a Nueva Zelanda para dar a los productos frescos cierta autorización. Por supuesto, eso significa que si algún producto no supera las pruebas en nuestros almacenes, es bastante fácil redirigirlo a otro mercado. Este ha sido nuestro primer año sin la inspección. Australia, con razón, tiene una frontera muy rigurosa; de hecho, es una de las más difíciles de cruzar, así que el factor de riesgo para nosotros se disparó. Además, los kakis están envasados en bolsas de atmósfera modificada, por lo que cada bolsa tiene que abrirse y es un proceso muy intensivo en mano de obra".

Sin embargo, Turk comenta que el sector de Nueva Zelanda trabajó duro para poner en marcha algunos protocolos, incluyendo el requisito de aplicar el tratamiento Vapormate y el almacenamiento en frío. Dichos requisitos facilitaron que 93.000 bandejas de 4 kilos de fruta llegaran a Australia, o 408 toneladas. Además, Singapur recibió 211 toneladas, Tailandia 162 toneladas, Malasia 94 toneladas, Hong Kong 67 toneladas, Canadá 59 toneladas y China 28 toneladas.

"Nuestros exportadores piensan que los mercados son receptivos a nuestra fruta", agrega Turk. "Este año la gente ha buscado especialmente opciones seguras. Los kakis son cada vez más conocidos en todo el mundo y sé que nuestros mercados internos han sido bastante fuertes en los últimos dos años, a medida que se van haciendo más comunes y conocidos. Hicimos un buen negocio en la frontera australiana y conseguimos pasar buenos volúmenes por el puerto, así que al final nos fue bien".

El sector neozelandés del caqui confía en que habrá un ligero crecimiento en los próximos años, con la puesta en marcha de cultivos de árboles jóvenes para algunos de los productores del país.

"Tenemos un gran número de productores comprometidos en el sector de la exportación, aunque recientemente se han retirado bastantes agricultores", indica. "Por lo tanto, debe haber un crecimiento significativo de tamaño y de volúmenes. El año pasado, tuvimos alrededor de 1.600 toneladas, y hubiéramos llegado a ese volumen este año de no ser por la COVID-19 y la sequía, por lo que creo que nuestros volúmenes aumentarán lentamente en los próximos años. Nos espera un gran mercado si conseguimos aumentar la producción para satisfacer la demanda".

 

Para más información:

Ian Turk
Persimmon Industry Council
Tel.: +64 4 939 8441
info@nzpersimmons.org.nz
www.nzpersimmons.org.nz


Fecha de publicación:
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