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El sistema de fertirriego en el cultivo hidropónico del arándano

El manejo del riego en sustratos, debido a sus propiedades físicas y químicas, exige un control muy preciso del abastecimiento de agua y fertilizantes, con dotaciones adecuadas en función de las propiedades físicas del sustrato y frecuencias altas que satisfagan el ritmo de transpiración del cultivo. Juan Manuel García, Product Manager de Projar, explica los detalles sobre los diferentes sistemas de riego para el cultivo del arándano, en especial sobre los sistemas de riego para el cultivo hidropónico, y las consideraciones a tener en cuenta.

“Existen diferentes sistemas de riego para la producción del arándano. El riego por goteo es uno de los sistemas más extendidos en la agricultura empresarial por su eficiencia. Se consigue un suministro de agua constante y uniforme, que permite mantener el agua en la zona radicular en condiciones de baja tensión”, comienza García. “El riego por aspersión consiste en el aporte de agua en forma de gotas, imitando al agua de lluvia. El sistema de riego por microaspersión es una variante del riego por aspersión, pero con menos alcance y gotas más pequeñas”.

“Actualmente, está comprobado que el sistema de riego por goteo es el sistema que está proporcionando mejores resultados en la producción de arándanos al conseguir mayores rendimientos, tamaño de fruto y mejor calidad”, señala García.

Fertirrigación en sistemas hidropónicos
“El manejo del riego en sustratos, debido a sus propiedades (agua retenida a baja tensión y volumen de sustrato reducido), exige un control muy preciso del abastecimiento de agua y fertilizantes, con dotaciones adecuadas en función de las propiedades físicas del sustrato y frecuencias altas que satisfagan el ritmo de transpiración del cultivo”, indica. “Además, se debe establecer un porcentaje de drenaje para evitar la acumulación de sales en la zona de la rizosfera”.

“La implantación de un sistema de fertirriego de alta calidad permite satisfacer las necesidades del cultivo en cada momento para no producir estrés hídrico a la planta; ser más eficientes en el uso del agua y nutrientes; tener un mayor control sobre el cultivo, y aumentar el rendimiento de la plantación, además de la calidad de la fruta”.

“Una de las particularidades que definen a los sistemas de cultivo sin suelo o hidroponía en sustratos es la limitación del volumen. La capacidad para almacenar agua es muy baja, por lo que la estrategia de riego debe contemplar bajas dotaciones volumétricas y riegos de multifrecuencia”.

En estos modelos productivos, la capacidad amortiguadora es muy baja, indica García, por lo que los equipos de fertirriego deben cumplir las siguientes características:

  • Automatización de la operación del riego.
  • Diseño de riego que asegure coeficientes de uniformidad por encima del 90%.
  • Rapidez de respuesta del sistema de fertirrigación para garantizar una solución nutritiva estable.
  • Mantenimiento adecuado de la instalación de riego que asegure una alta fiabilidad del sistema.

Para más información: www.projar.es


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