30.000 millones de insectos beneficiosos para 31.500 hectáreas de cultivo de invernaderos en Almería

Desde hace días, un ejército de minúsculos e imperceptibles insectos recorre los invernaderos del sur de Andalucía (Almería y la costa de Granada) donde se cultivan los principales productos hortícolas de invierno (pimiento, tomate, berenjena, pepino y calabacín). Su misión: combatir a las plagas que afectan a estos cultivos actuando como depredadores naturales y polinizar las flores. Una lucha integrada apodada como la “revolución verde”, que destierra el uso de plaguicidas químicos y enarbola la bandera de la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente.

Esta “guerra biológica” marca el inicio de la campaña agrícola y este año se liberarán alrededor de 30.000 millones de microscópicos insectos que ocuparán 25.000 de las 31.500 hectáreas de cultivo de invernaderos que existen en esta zona mediterránea, es decir, el 80% de la superficie total invernada. Esto la convierte en la mayor área de cultivos del mundo que emplea esta técnica respetuosa con el medio ambiente y con la salud de los trabajadores y consumidores. 

Esta zona productiva abastece a más del 47% del mercado interno y al 50% de los mercados europeos, llegando a superar el 60% durante los meses de invierno, cuando la producción continental no es viable debido a las bajas temperaturas. En total, los invernaderos proporcionan alimentos saludables a 500 millones de europeos.

Pimiento a la cabeza en control biológico
La cuota de lucha integrada en el pimiento alcanzará esta temporada el 99% de la superficie y superará el 60% para el resto de productos. En concreto, el 73% de la superficie destinada al cultivo de berenjena se realiza con esta técnica, el 70% en el caso del pepino, el 60% en el tomate y el 16% en el cultivo de calabacín.

Producción integrada y control biológico
La producción integrada combina diferentes estrategias de protección contra plagas como el uso de barreras físicas (como dobles puertas de entrada a los invernaderos solares; mallas antiinsecto en ventanas y laterales del invernadero; trampas contra insectos, tanto cromáticas como de feromonas), con la suelta de insectos que actúan como depredadores de las plagas. Esta última técnica, denominada control biológico, persigue el mantenimiento de las poblaciones de plagas en un nivel inocuo para los cultivos.

El próximo paso: entomohoteles
La implantación de los insectos beneficiosos es de tal magnitud en estas zonas productoras que ya se está trabajando en un siguiente escalón: los entomohoteles. Este proyecto consiste en la implantación de setos perimetrales de flora autóctona alrededor de los invernaderos y de la construcción de refugios para los insectos beneficiosos.

Para más información: www.aproa.eu


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