Tras una caída del 30% en las exportaciones de mango el año pasado como consecuencia de la pandemia, Costa de Marfil espera con impaciencia el inicio en abril de la nueva temporada de la variedad Kent.
Pascal Nembelessini-Silué, director de Inter-mangue, afirma que quiere tener un año menos estresante que el anterior, aunque este parecía prometedor. El país exportó 26.000 toneladas de mangos, un 30% menos que en 2019.
La solución encontrada para luchar contra las moscas de la fruta ha permitido vender parte de las existencias de 2020 en el mercado local. Los productos con el tratamiento se han conservado mejor, lo que ha permitido prolongar la venta de la fruta hasta julio, en lugar de detenerla en mayo.
Este año, el mercado sigue sin dinamizarse. Los pequeños y medianos importadores están retrasando sus pedidos todo lo posible. "Las próximas dos semanas serán decisivas", dice el director de la interprofesional.
Afirma que los retos del país no han cambiado: Costa de Marfil debe trabajar en los rendimientos e invertir en la transformación para absorber las pérdidas, como han hecho Malí y Burkina Faso. También espera que este año se puedan abrir a nuevos mercados.
Fuente: rfi.fr