El registro de cultivos es vital para mantener unas condiciones óptimas para las plantas

El registro de los cultivos es una tarea esencial para mantener unas condiciones óptimas para las plantas. Incluso en un entorno de cultivo controlado, las condiciones varían con el tiempo. Los cambios en las condiciones meteorológicas, las prácticas de gestión, los productos biológicos y las interacciones de las variedades con su entorno son factores que afectan a los cultivos en desarrollo. Entonces, ¿cómo pueden los agricultores comprender cómo afectan esas variables a sus futuras cosechas para poder tomar medidas? La respuesta está en el registro de cultivos.

¿Qué es el registro de cultivos?
El registro de cultivos es un método por el cual las mediciones de una pequeña selección de plantas actúan como un indicador para representar la salud general de todo el cultivo. Al realizar mediciones periódicas del registro de cultivos a medida que las plantas se desarrollan, los agricultores pueden comprender mejor el estado y el progreso de sus cultivos y responder en consecuencia.

Normalmente, las lecturas se recogen de un solo sensor que cubre una gran superficie de cultivo. Por lo tanto, la cuestión es si los datos son suficientes para estimar el estado de la producción. Para comprender mejor las respuestas de los cultivos y ajustar los factores que afectan a su desarrollo, hay que evaluar el propio cultivo. Dichas mediciones incluyen las características morfológicas y físicas del cultivo, cuya práctica es conocida como registro de cultivos.

Un cultivo de alto rendimiento se define como aquel en el que las entradas y salidas están en equilibrio. Las entradas del cultivo incluyen la luz (PAR/RAD), la temperatura, el dióxido de carbono, el agua y los nutrientes.

¿Por qué se debería realizar un registro de cultivos?
El registro de cultivos proporciona a los agricultores información a corto y largo plazo para una mejor gestión. Un cultivo equilibrado tiene la tasa de crecimiento óptima y mantiene la cantidad correcta de biomasa vegetativa (potencial de asimilación) para fomentar el crecimiento generativo, es decir, la estructura óptima del tallo y el número de hojas para favorecer el crecimiento de las flores y los frutos.

Con la información obtenida de los registros semanales de los cultivos, los agricultores pueden ajustar el entorno para que el cultivo vuelva a estar en equilibrio (vegetativo o generativo, dependiendo de la dirección que tome el mismo). Esta es una parte importante de la práctica de gestión de cultivos, especialmente en cultivos con cosechas todo el año como los tomates.

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