Las lluvias empañan el inicio de la cosecha de cerezas en Bajo Cinca y Caspe

Las lluvias que cayeron la semana pasada sobre las comarcas aragonesas del Bajo Cinca y Caspe no solo obligaron a retrasar la recolección de las primeras variedades tempranas de cerezas, programadas para el fin de semana; el agua caída ha provocado que parte de la fruta lista para cosechar se haya rajado.

Uno de estos productores afectados por este fenómeno ha sido Armando Altadill. “Toda la fruta que tenía que haber salido al mercado esta semana en volúmenes importantes está rajada. Habrá que esperar a ver qué ofrece el tiempo esta semana”, ha confirmado a Aragón Digital.

Los árboles de Altadill lograron sobrevivir a las heladas de mitad de marzo que provocaron pérdidas de hasta el 50% de la producción de fruta de hueso en Bajo Cinca y Calatayud o del 20% en La Almunia, pero las lluvias han empañado las buenas expectativas que había depositado en su cosecha. “Las lluvias se han llevado la cereza más temprana, que se recoge a final de abril. Son variedades cada vez más buenas y con más azúcar, pero más fáciles de abrir para la lluvia”, ha señalado Altadill, que ya cuenta con medio centenar de trabajadores para la recogida y que podrían ampliarse a 80 en próximas semanas.

Un poco de más suerte ha tenido Adrián Panillo, que ya ha podido empezar a recoger cereza en sus cinco hectáreas de campo en Caspe, aunque las lluvias también han mermado el inicio de su campaña. “He tenido que recoger menos de la prevista por el agua y el clima. Al hacer frío, la cereza no empezaba a madurar. Casi todos los años tenemos el problema con el agua”, ha añadido.

La cereza no ha sido la única fruta afectada en estas comarcas del este de Aragón por las heladas del 19 y el 20 de marzo, cuando las temperaturas bajaron bruscamente llegando a descender hasta los -5 °C. “En todo el Bajo Cinca hay una afectación importante para el melocotón, nectarina, albaricoque o paraguayo. Llevamos unos días con peritaciones preliminares, con zonas desde Zaidín hasta Albalate, donde la media puede rondar el 70% de daño”, ha afirmado el responsable de UAGA en el Bajo Cinca, Manuel Rausa.

Y estas pérdidas impactarán directamente sobre la economía de la región. En primer lugar, si desde UAGA cifraban en 10.000 u 11.000 los temporeros que se iban a contratar, ahora podrían no llegar a los 6.000, pasando de 5.000 a 2.000 en el Bajo Cinca. Y, en segundo lugar, todas las actividades que apoyan a la agricultura se verán afectadas. “El agricultor intenta cobrar el seguro, pero hay una economía que se pierde, con los transportistas, los almacenistas, las fábricas de cajas, los vendedores de filtros...”, ha lamentado el responsable de frutas de UAGA, Óscar Moret.

 

Fuente: aragondigital.es


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