Más nutritiva y menos tóxica para el campo

Un proyecto busca optimizar la composición del agua desalada destinada a la agricultura

El agua marina desalada se alza como una de las grandes opciones para la agricultura del sudoeste español que ofrece como indudable ventaja su disponibilidad permanente, y que podría complementar el resto de recursos hídricos de la Región de Murcia, sujetos a las variaciones climáticas. No obstante, existen aún diversos desafíos que han de superarse para mejorar la calidad del agua desalada destinada a la producción vegetal.

En este sentido, el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Imida) y la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) trabajan junto a las empresas Nutricontrol y Ecohidro para optimizar la composición del agua desalada y minimizar su impacto en el riego de cultivos.

Como explica la investigadora del Equipo de Riego y Fisiología del Estrés del Imida, Josefa Navarro, el agua marina tiene una elevada concentración de iones sodio y cloruro, que deben reducirse antes de su uso para el riego de cultivos. La tecnología más ampliamente utilizada para ello es la ósmosis inversa, que consiste en pasar el agua de mar por membranas de ósmosis a alta presión, consiguiendo que queden retenidos gran parte de los iones. Así se logra acabar con la mayor parte de sodio y cloruro, pero también se eliminan iones importantes para la planta como el calcio, el magnesio y el potasio. Además, las membranas de ósmosis no retienen el boro, que es esencial para las plantas pero puede ser perjudicial en las concentraciones en las que se encuentra en el agua desalada.

De hecho, algunos cultivos extendidos en la Región, como los cítricos, son muy sensibles al boro, así como al cloruro y al sodio, por lo que el agua marina desalada no se debería usar directamente para este riego, señala Navarro. Además, debido a su composición química, su aplicación directa al suelo puede producir problemas de sodicidad y degradar su estructura. Por tanto, para minimizar los efectos negativos en los cultivos y en el suelo, antes de ser utilizada para el riego el agua desalada debería pasar un proceso de acondicionamiento.

En esto precisamente se centra el prototipo de la empresa Ecohidro, que optimiza la reducción de boro mediante ósmosis inversa y resinas de intercambio iónico. Nutricontrol, por su parte, trabaja en otro prototipo para remineralizar el agua y corregir el desequilibrio nutricional del agua desalada, aportando la cantidad de nutrientes necesarios para las plantas.

 

Fuente: laverdad.es


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