"El cultivo de frambuesas bajo paneles solares trae beneficios para todos"

En colaboración con GroenLeven, una empresa holandesa que desarrolla energía solar, el productor Piet Albers empezó a cultivar frambuesas bajo paneles solares en un campo de prueba en el año 2019. Cuanto más oscuros son los paneles, más electricidad producen. Pero además de sombra, las frambuesas necesitan luz. Entonces existe la necesidad de encontrar el justo equilibrio. "Comenzamos con paneles solares que dejaban entrar un 11% de luz, pero eso no funcionó", dice Albers. "Al final llegamos a una penetración de luz del 40%. La cosecha es comparable a la de las frambuesas cultivadas bajo cubiertas de plástico. El tamaño, el sabor y la vida útil de las frambuesas son similares".

La energía producida en el campo de Albers puede suministrar electricidad a unos 750 hogares. Una ventaja adicional de los paneles solares es que las frambuesas están mejor protegidas contra las altas temperaturas, las tormentas y las fuertes lluvias. "Además, el plástico a veces se rompe por las fuertes rachas de viento, lo cual no creo que suceda con los paneles solares". Además, los paneles en el cultivo de frambuesas de Piet Albers no molestan a nadie, mientras que los proyectos con paneles en terrenos agrícolas o en el agua a menudo provocan resistencia por parte de la gente que vive en los alrededores.

Alto coste de inversión
GroenLeven está analizando las posibilidades que brindan los paneles solares para el cultivo de seis tipos de frutas y hortalizas, todos los cuales están en fase de prueba. "No todas las frutas y hortalizas son adecuadas para el cultivo bajo paneles solares", dice Willem de Vries, gerente de innovación de GroenLeven. "Los tomates, por ejemplo, necesitan mucha luz. Los frutos rojos, en cambio, como las frambuesas y las moras, también crecen en los bosques y, por tanto, necesitan, además de luz, también sombra".

Una gran desventaja son los enormes costes de instalación. "La instalación de 10.000 paneles solares costaría millones de euros. Una hectárea ya cuesta más de medio millón de euros. No podemos realizar un proyecto de tal envergadura sin subvenciones. Digamos que es una decisión política y depende del Gobierno si está dispuesto a invertir en este tipo de cultivo", dice Albers.

También el productor Rini Kusters está realizando un proyecto piloto con frutos rojos en Países Bajos. "Cuando hacía 39 °C el verano pasado, la temperatura debajo de los paneles no superó los 29 °C. Eso supone una gran diferencia". En estos momentos, GroenLeven está construyendo sobre el terreno de Rini Kusters una estación de suministro de electricidad. "Ciertamente creo en este tipo de cultivo, pero, por supuesto, quedan algunas dudas por el momento", dice el productor.

Doble función
También Piet Albers tuvo sus dudas al principio: "Fue muy emocionante y causó mucho estrés. Realmente no sabes en lo que te estás metiendo". Mientras tanto, la prueba está recibiendo atención de varias partes de toda Europa e incluso de Corea del Sur y Estados Unidos. "El mundo académico está muy interesado y escribe sobre ella", dice Willem de Vries.

Después de dos años de pruebas, Albers está convencido del concepto: "Y es que la función es doble: energía solar y producción. ¿Qué más podríamos pedir?".

Para más información:
GroenLeven
Willem de Vries
Tel.: +31 (0)6 83 24 94 43 
Tel.: +31 (0)58 799 0000
willemdevries@groenleven.nl  
www.groenleven.nl/agri-pv 


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