Juan Antonio Reyes Gutiérrez, gerente de Reyes Gutiérrez:

“El aguacate y el mango están pasando de exóticos de lujo a commodities habituales en los puntos de venta”

Las frutas tropicales han consolidado su presencia en el mercado, creando sus propias reglas. Mientras el resto de las especies demuestran estar sometidas a la tradicional ley de la oferta y la demanda cada temporada, exhibiendo eventuales ajustes en su producción, fluctuaciones en los mercados y oscilaciones en el consumo, el mango y el aguacate, y de manera más acusada el aguacate, llevan décadas creciendo de manera exponencial. Su producción ha ido en un ascenso constante a medida que se multiplicaban los players en este próspero sector, que ha conseguido mantener precios muy potentes hasta ahora gracias a una demanda que siempre ha podido absorber la creciente oferta.

Y España, a pesar de tener una producción limitada por las zonas geográficas con las condiciones climáticas aptas para su cultivo, se ha forjado una posición privilegiada en el mercado europeo, donde participa con una de las pocas producciones tropicales de cercanía en el continente y con la calidad diferenciada que le confiere la posibilidad de cosechar la fruta en su momento óptimo de maduración.

“En la península ibérica, teniendo en cuenta las producciones de España y Portugal, hay más de 20.000 hectáreas de aguacates, repartidas entre Málaga, Granada, Cádiz, Huelva, Valencia y el sur de Portugal, y más de 3.000 hectáreas de cultivo de mango, focalizadas en la Axarquía”, explica Juan Antonio Reyes Gutiérrez, gerente de la empresa malagueña productora y comercializadora de aguacates y mangos Reyes Gutiérrez, quien ha sido testigo de la expansión de ambas frutas desde los inicios de su actividad en este sector hace ya cuatro décadas. “En estos 40 años la producción ha ido creciendo, al igual que el consumo, hasta rozar las 100.000 toneladas de aguacate y superar las 30.000 toneladas de mango, pero la competencia también ha aumentado”, resalta Juan Antonio.

“Cuando comenzamos en esta industria había apenas una decena de comercializadoras de tropicales en el territorio nacional, mientras que hoy en día hay más de 50. El aumento de la oferta, el conocimiento del producto, la imagen y la publicidad que se ha generado en torno al aguacate y al mango en los últimos años han sido muy importantes para haber logrado esta expansión: han convertido a dos productos exóticos de lujo en commodities habituales en los puntos de venta”, subraya.

La producción española, no obstante, es bastante modesta frente a la de otros grandes actores de este sector que irrumpen en sus campañas en el mercado con cantidades enormes de producto, como ha pasado con los aguacates de Perú estos últimos años. “Este aumento brusco de la oferta tiene dos consecuencias directas: una es el bloqueo y la bajada del precio en el retail, pero la otra es que el producto se promociona más. Los consumidores, en última instancia, se ven beneficiados porque la guerra de precios que esta situación desata entre las cadenas de supermercados hace que el precio final baje y que puedan conocer mejor el producto y adquirir mayores cantidades”, explica, “lo cual, a su vez, promueve el crecimiento de su consumo”.

Cabe recordar que fomentar el consumo es la misión de la Organización Mundial del Aguacate (WAO), a la que está adscrita Reyes Gutiérrez. Sin embargo, el aumento imparable de la oferta hace sobrevolar el temor de que puedan producirse fisuras en la rentabilidad de esta industria y que esas crisis puntuales de precios en la comercialización que empiezan a observarse puedan llegar a trasladarse al sector productor –situación que aún no se ha producido gracias a la gran demanda–. Por ello, desde la compañía apuestan por la promoción y la innovación, así como por la diferenciación en términos de calidad y el valor añadido, con una producción propia, que permite un mayor control en la gestión de la fruta, y el desarrollo de su marca.

La producción de mango vuelve a quedarse por debajo de su potencial
La campaña del mango nacional es más corta y la producción es bastante menor en comparación con la del aguacate; sin embargo, las cifras de negocio de los últimos 5 años confirman su consolidación en el mercado europeo.

“Una temporada más, como ha ocurrido en los dos años anteriores, no se alcanza el potencial de producción de mango en España, que se acerca a las 60.000 toneladas. Hay una serie de factores que están influyendo en estos rendimientos, entre ellos el manejo de los cultivos y la climatología cambiante, que está afectando innegablemente al desarrollo de la producción; aunque también existe el problema de la falta de recursos hídricos en la comarca de la Axarquía”, comparte Juan Antonio. “No obstante, la calidad y la palatabilidad del mango español son muy buenas y es muy demandado en Europa. Creo que el mango va a ser un buen aliado para el productor y, si conseguimos manejar bien el tema de cuaje en este contexto de cambio climático, en muy pocos años se va a notar un aumento impresionante en su volumen de consumo”, prevé el profesional.

El calor y la Botryosphaeria golpean al aguacate esta campaña
El aguacate, por su parte, ha conseguido extenderse por el litoral atlántico y mediterráneo, aumentando una oferta que, en su campaña, que se desarrolla de diciembre a abril, goza de una gran demanda. Por ello, el sector trabaja ya no solo en la expansión del cultivo en superficie; también en la ampliación de su ventana de comercialización. En España se cultiva principalmente el aguacate Hass, aunque se están plantando cada vez más variedades más tardías, como Lamb Hass, y se están haciendo pruebas con variedades tempranas con el objetivo de prolongar la temporada. Pero los resultados están siendo desiguales.

“La variedad Lamb Hass se ha aclimatado muy bien al Levante español y es la predominante en esta zona, donde ha demostrado ser muy productiva, con rendimientos de 10-12 toneladas por hectárea que superan las 7-8 toneladas del Hass habituales en Andalucía”, explica. “Allí hemos adquirido unas instalaciones para la recepción de la fruta y este año hemos hecho una campaña de compra muy buena. De hecho, el año que viene haremos promociones en cadenas de prensa y de radio locales para darnos a conocer más en la zona y hacerles llegar a los productores valencianos o levantinos nuestro interés en comercializar su producto”, adelanta Juan Antonio. “Con respecto a las variedades tempranas, hemos hecho pruebas con Maluma, pero de momento está costando mucho la adaptación”.

“Por otro lado, tenemos un problema gravísimo en los viveros y en las plantaciones jóvenes con la Botryosphaeria, un hongo que afecta al crecimiento vegetativo de los árboles”, informa el profesional. “La Botryosphaeria se manifiesta en las zonas de cuaje y lo fulmina, provocando la caída al suelo de la fruta”.

“Este es un factor que está afectando a las producciones de aguacate de todas las variedades de una forma brutal. El otro son las temperaturas y los extremos climáticos que estamos teniendo y que empiezan a repetirse cada año, con subidas de temperatura por encima de los 45 ºC. Esas temperaturas tan anormalmente altas hacen dos cosas: paralizan el crecimiento del fruto y, en el caso de que falte agua, como está ocurriendo, el árbol se debilita y tira la fruta al suelo”, explica Juan Antonio Reyes. “En general, la caída de frutos este año es generalizada. Solo hay que hacer el cálculo: el que tiene una plantación de 500 árboles por hectárea, puede tener de 3.000 a 5.000 kilos menos de fruta en los árboles por hectárea. Esto va a hacer que un año más las previsiones no sean las que se esperaban, aunque hasta la fecha se estima que hay una producción mayor que la del año pasado”, puntualiza.

El cambio climático, una realidad incontestable
El calor extremo, de hecho, es una de las consecuencias del cambio del clima. Y este será uno de los desafíos más importantes a los que se enfrentará el sector tropical español y frente al que deberá mostrar su flexibilidad y su capacidad de resiliencia. Las anormalidades climáticas y los fenómenos extremos que hasta ahora se habían considerado anomalías puntuales serán cada vez más frecuentes. El último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático ofrece unas conclusiones demoledoras sobre los cambios que ya se han producido en el clima –de los que responsabiliza directamente a la humanidad– y prevé, además de la subida de las temperaturas medias, un incremento de los fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor o las lluvias torrenciales.

Un cultivo subtropical, que precisa márgenes específicos de temperaturas y humedad para desarrollarse, puede ser más susceptible a verse afectado ante la nueva realidad climática global; aunque el escenario actual también proporciona condiciones propicias a nuevas zonas. “Hay dos cosas que han cambiado el tropical en Europa: una el cambio climático, que ha hecho que en sitios impensables se puedan sembrar aguacates –constata Juan Antonio–, y la otra ha sido la mejora en el manejo del cultivo y la búsqueda de nuevas variedades y patrones resistentes al frío, como los cultivares criollos de la parte alta de la sierra de Michoacán aclimatados a las bajas temperaturas, que han hecho que se pueda pensar en cultivar aguacates por debajo de cero grados. Y es una realidad, en nuestras propias fincas hemos llegado a manejar temperaturas de 2 y 3 grados bajo cero”, cuenta Juan Antonio. “Hemos aprendido a enfrentar el problema del frío, pero no lo hemos conseguido con el problema del calor”.

Para las plantas el calor es una importante fuente de estrés abiótico, uno de los factores más perjudiciales para el crecimiento y la productividad de los cultivos en todo el mundo. “Frente al calor podemos actuar aportando agua a los árboles y aplicando riegos por aspersión, pero si no se tiene el agua no se puede hacer. Aquí en la Axarquía, la mayor zona de tropicales de España, hay escasez de recursos hídricos; aunque el problema no es solo ese: no se concretan los trasvases, no se han aprobado los presupuestos para tener depuradoras y las que hay no funcionan. En resumen, falta acuerdo con las administraciones y falta inversión. Y a título personal pienso que, además, falta una iniciativa privada por parte del sector y de los empresarios, principalmente las comercializadoras y las asociaciones que ya están funcionando, como la Asociación Española de Tropicales, para estudiar esa posible inversión que el sector necesita y encauzarla”, plantea el gerente de Reyes Gutiérrez.

“Por eso muchas empresas como nosotros hemos decidido salir de Málaga y nos hemos abierto a cultivar tropicales en otras provincias donde no existe este problema. Hemos invertido en nuevas tierras en Cádiz y en Portugal, y estamos inmersos en otro proyecto en Huelva, buscando salirnos un poco de esta zona por el tema del agua, así como por el elevado precio por metro cuadrado del terreno de cultivo”.

 

Para más información:
Juan Antonio Reyes
REYES GUTIÉRREZ
Tel.: +34 952 50 56 06

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