WWF

Cada año se riega ilegalmente en España una superficie equivalente a la de 106.000 campos de fútbol

WWF, una de las mayores organizaciones mundiales dedicadas a la conservación de la naturaleza, ha dedicado un año a investigar la sobreexplotación y el robo en los cuatro acuíferos subterráneos más castigados del país, consiguiendo poner cifras al problema medioambiental que supone el riego ilegal en España.

En sus conclusiones, WWF señala que cada año se extraen ilegalmente de estos acuíferos unos 220 hm³ de agua, un enorme volumen que serviría para regar más de 88.000 hectáreas, una superficie equivalente a 1,5 veces la ciudad de Madrid o a 106.000 campos de fútbol.

El caso más alarmante y "dramático" de robo de agua para riego se produce en el acuífero ciudadrealeño que históricamente ha alimentado el parque nacional de las Tablas de Daimiel, de donde WWF estima que se extraen ilegalmente cada año un volumen que permitiría llenar 62.300 piscinas olímpicas y que se utiliza para regar al menos 51.465 hectáreas, la misma superficie que ocupan 62.300 campos de fútbol. El resultado es que el nivel del acuífero ha caído a 20 metros bajo tierra y ha sumergido al parque en la sequía permanente.

El segundo gran saqueo se produce en el enorme acuífero que existe bajo las provincias de Ávila, Valladolid, Salamanca y Segovia. El depósito subterráneo de Los Arenales, bajo la meseta castellanoleonesa, ha sufrido una fuerte descenso en los últimos 15 años, hasta caer su nivel por debajo de los 25 metros de la superficie. La razón es la proliferación de pozos ilegales o explotados por encima de la concesión legal, gracias a los que se han convertido en regadíos unas 23.975 hectáreas, que ocupan el espacio de 29.000 campos de fútbol.

El tercer epicentro del riego ilegal en España es el Campo de Cartagena. La organización naturalista calcula que existen 8.460 hectáreas (unos 10.200 campos de fútbol) ubicadas en las cercanías del Mar Menor y mantenidas por pozos ilegales.

El cuarto mayor robo es en el detectado en el andaluz parque de Doñana, donde los técnicos de WWF calculan que en el corazón de este espacio protegido existen al menos 4.700 hectáreas regadas ilegalmente, la mayoría de fresas y frutos rojos. La consecuencia es que el parque ha perdido el 80% de sus marismas y el 90% de sus lagunas estacionales en el último siglo.

"Estos casos no son ejemplos únicos y aislados, sino una muestra de un problema mucho más generalizado que supone el uso ilegal del agua subterránea en España. El robo del agua es un escándalo para la sociedad y un delito que sucede por la impunidad y la inacción de las administraciones", asegura Rafael Seiz, experto del programa de agua de WWF.

 

Fuente: diariosur.es


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