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Laura Lafuente, del grupo alemán de productores hortícolas, sobre la temporada de setas:

"Indudablemente, las setas serán más caras el año que viene"

A principios de octubre, los miembros del Bund Deutscher Champignon- und Kulturpilzanbauer (BDC) e.V. se reunieron en su asamblea anual en Berlín. En torno a 130 participantes productores de hongos intercambiaron visiones sobre el desarrollo actual del sector. Así mismo, participaron patrocinadores y proveedores de los Países Bajos y Polonia. Laura Lafuente, directora gerente de la Asociación Alemana de Productores de Hortalizas y del BDC, habló sobre los ánimos en el sector y explicó por qué los precios de las setas subirán en el próximo año.


Laura Lafuente

Más de la mitad del producto es de origen nacional
"Los ánimos entre los productores de setas han sido buenos fundamentalmente", según Lafuente. "Por fin nos reunimos de nuevo en persona, intercambiamos ideas. Se ha echado en falta. También hay buenas noticias. En 2020, el 58% de las setas eran de origen alemán. En comparación, en todo el cultivo de hortalizas, solo eran nacionales cerca del 30%. Por lo tanto, la cuota regional es mucho más elevada en las setas que en otros vegetales frescos. La ventaja de los champiñones es que se pueden cultivar y cosechar todo el año".

Mientras que en 2019 se vendieron 75.000 toneladas de champiñones, en 2020 en Alemania se cultivaron y vendieron ya 81.000 toneladas. De estas, los champiñones blancos supusieron en torno a 43.500 toneladas y los marrones, cerca de 37.500. Los envases de 400 gramos fueron los que mejor se vendieron, pero en el mercado también se pueden encontrar envases de 250 g, 350 g y 500 g.


El champiñón es una de las setas comestibles más conocidas del mundo. Los hay marrones y blancos, y también se pueden comer crudos. Foto: BDC.

Crecimiento acelerado de los costes
La mayor presión competitiva la ejercen Países Bajos y Polonia, donde los costes de producción son mucho más bajos, señaló Lafuente. "Los costes están creciendo de manera acelerada ahora mismo. Los elevados precios de la energía están afectando a todo el mundo. Las setas son muy sensibles a la energía durante la producción, pero los envases, los sustratos, las películas plásticas, etc., también se encarecen cada vez más. Tiene que pasar algo con esos precios. Casi todos con los que he hablado no saben a qué atenerse la próxima temporada".

Cosecha 100% manual
Como todavía no existe la cosecha mecánica de setas, el sector depende de la recolección manual. "Cuando el salario mínimo llegue a los 12 €, los productores no sabrán cómo afrontarlo", afirmó Lafuente. "Porque, además de los costes de la energía y los materiales, los salarios en particular ejercerán presión en el sector, pues son el coste más elevado en la producción de setas. Indudablemente, las setas serán más caras el año que viene". También será más difícil para las explotaciones invertir en mejor maquinaria, ya que estarán ocupadas en mantener la actividad.


Sin energía, no se pueden cultivar setas todo el año. La calefacción en invierno, la refrigeración en verano, el calor para desinfectar las instalaciones son los segmentos más importantes del consumo energético. Pero la energía es cara. Foto: BDC.

Estado de ánimo ambivalente
Aunque las cifras de ventas han sido muy buenas en el último año y medio, el estado de ánimo es bastante ambivalente. "La seta es un producto que se puede usar para mejorar muchas cosas, como ensaladas o platos de pasta, pero no son baratas de obtener. Sin lugar a dudas, la seta ha sido un ganador en la era del coronavirus. No obstante, si los costes no se hubiesen disparado tantísimo, el sector estaría más entusiasmado".

La falta de personal de cosecha, en particular, es preocupante para el sector, según Lafuente. "Las setas dependen de la cosecha manual; no hay mucho margen en este aspecto. Si no hay suficientes recolectores, los productores podrían terminar haciendo compostaje de manera temprana. Esto se tiene que evitar a toda costa, o de lo contrario se desperdiciarán alimentos y recursos".


Setas exóticas en producción. Aquí, shiitake, una seta comestible particularmente delicada con un sabor muy aromático que recuerda levemente al ajo. En el este de Asia, también se la conoce como "la reina de las setas". Foto: BDC.

Mercado cambiante
"Ya sean setas de cardo, shiitake o melena de león, hay demanda de setas exóticas, aunque todavía es relativamente baja. Las setas exóticas todavía son un producto de nicho. Una gran parte de los consumidores, por desgracia, todavía no puede hacer gran cosa con ellas, y estos productos, además, solo aparecen muy de cuando en cuando en el retail. No obstante, eso puede cambiar en el futuro, dado que el número de vegetarianos en busca de sustitutos saludables para la carne crece de manera constante, y las setas son una opción perfecta para ellos".

En particular, tienen éxito los champiñones. "Los champiñones marrones y los ecológicos se han vendido muy bien durante los confinamientos. Desde la reapertura de los restaurantes, la demanda de alimentos ecológicos se ha vuelto a estancar. Este comportamiento ha sorprendido al sector, pero, sin duda, está relacionado con los hábitos de compra derivados del coronavirus".

Para más información:
Laura Lafuente
Fachgruppe Gemüsebau im BOG
Bund Deutscher Champignon- und Kulturpilzanbauer (BDC) e.V.
Claire-Waldoff-Straße 7
10117 Berlín
Tel.: +49 30-20 00 65-26
Email: info@der-champignon.de
Web: www.der-champignon.dewww.bdc-pilze.de 


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