¿Cómo están cambiando las retiradas de alimentos en EE. UU.?

Cebollas rojas, blancas y amarillas. Brotes de soja. Perejil.

Estas son solo algunas de las retiradas de productos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. que se han producido este otoño. Pero, como dice un experto en seguridad alimentaria, aunque hay más retiradas de productos últimamente, no es indicativo de que el sistema alimentario sea menos seguro.

En cambio, es probable que se remonte a la actualización de la Ley de Modernización de la Seguridad Alimentaria (FSMA, por sus siglas en inglés) bajo el mandato del expresidente estadounidense Barack Obama en 2010. "Esta fue la primera gran revisión de la supervisión de los alimentos en 70 años", comenta Barbara Kowalcyk, directora del Centro de Investigación y Prevención de Enfermedades Transmitidas por los Alimentos, y profesora adjunta de seguridad alimentaria y salud pública en la Universidad Estatal de Ohio en Columbus. Sin embargo, esta actualización trajo consigo más herramientas de aplicación para la FDA, entre las que se incluye la autoridad de retirada obligatoria de productos. "Por tanto, hoy en día detectamos mejor los problemas que hace cinco o diez años. La FDA tiene un mayor control", afirma Kowalcyk.

Sin embargo, como ha afectado a prácticamente todos los aspectos de la sociedad, también la seguridad alimentaria ha sentido los efectos de la pandemia. Empezando por el retraso en las inspecciones alimentarias. "Durante la pandemia, la FDA suspendió las inspecciones de seguridad alimentaria", comenta Kowalcyk. Dicho esto, en el marco de la FSMA, la supervisión actualizada incluyó el aumento de las inspecciones de las instalaciones de una vez cada diez años a una vez cada siete o cada cinco, para las instalaciones de mayor riesgo. "Así que no inspeccionan las instalaciones cada año".

Responsabilidades delegadas
Al mismo tiempo, la seguridad alimentaria en los retailers, que incluyen las tiendas de comestibles, se delegó para ser gestionada a nivel estatal y no federal. "Y la mayoría de los estados dejaron de realizar inspecciones de alimentos en los retailers", continúa Kowalcyk.

Y luego está el factor del comportamiento del consumidor. Los síntomas más comunes de las enfermedades transmitidas por los alimentos son los vómitos y la diarrea, síntomas que muchas personas suelen tratar en casa en lugar de buscar atención médica. A esto hay que añadir la COVID-19. "Así que nos resulta difícil saber si la notificación de casos es exacta. Además, la gente no ha querido ir al médico por no exponerse a la COVID", añade Kowalcyk. "Así que, cuando los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades dicen que hay cierta cantidad de enfermedades relacionadas con los alimentos en 2020, se trata de una pequeña parte, solo los casos más graves".

También influye la gran escasez de mano de obra actual. "Hay una crisis de mano de obra y los trabajadores están más estresados. Bajo estrés, la gente tiende a cometer más errores. Muchos de nosotros estamos preocupados por esto, por los impactos secundarios que la pandemia está provocando en la seguridad de los alimentos", dice Kowalcyk, señalando que esto podría ser un problema para los productores y transportistas, que también están lidiando con la escasez de mano de obra.

En cuanto al sector de las frutas y hortalizas, Kowalcyk señala que, en su conjunto, ha mejorado, y sigue haciéndolo, en la prevención y detección de posibles problemas y ha mejorado el rastreo de los alimentos. "El sector de las frutas y hortalizas está haciendo mucho, pero siempre se puede hacer más", afirma, y comparte que cada vez se reconocen y mejoran más la calidad del agua de riego y la composición del suelo para evitar la propagación de patógenos.

Avances en el sector
Sin embargo, también anima al sector a seguir mirando más allá de sus propias explotaciones. "Sí, deben preocuparse por lo que ocurre dentro de su propia organización, pero también hay que preocuparse por lo que ocurre en el sector en general. El error de uno puede hundir a todos los demás", afirma Kowalcyk.

No hay más que fijarse en el sector de la papaya. El año pasado, el sector de la producción de papaya se centró en el fortalecimiento de sus prácticas de seguridad alimentaria y, en el verano de 2020, los funcionarios gubernamentales de Estados Unidos y México, junto con la exas International Produce Association (TIPA) y la United Fresh Produce Association (UFPA) crearon la "Guía de mejores prácticas de seguridad alimentaria para el cultivo y manejo de la papaya mexicana, primera edición". Esto siguió a las retiradas relacionadas con la Salmonella vistos en el verano de 2019.

Lo que está cambiando es la forma en que se envían los avisos de retirada del mercado. "Pero muchas empresas están pasando a notificar a los clientes que han comprado el producto y que ha sido retirado, lo cual es realmente eficaz", dice Kowalcyk, que señala que las retiradas también están apareciendo en los recibos de la tienda de comestibles alertando a los clientes de las retiradas en compras anteriores.

¿Y qué hay de las quejas de los consumidores por las retiradas? Este mes una pareja de Texas presentó una demanda por la reciente retirada de cebollas. "Se oye hablar de ello porque sale en las noticias, pero hay mucha gente que, incluso cuando presenta una demanda, no llega a ningún acuerdo. La gran mayoría de los casos de enfermedades transmitidas por los alimentos ni siquiera llega a juicio", concluye Kowalcyk.

 

Para más información:
Dra. Barbara Kowalcyk
Ohio State University
Tel.: +1 (614) 292-6487
Kowalcyk.1@osu.edu 
www.osu.edu


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