Anticiparse al cambio climático, un esfuerzo de colaboración entre el INRAE de Córcega, la APRODEC y la DOP "Frutas de Córcega"

Gracias al trabajo conjunto realizado desde hace muchos años con el sector citrícola corso, el INRAE confirma, sobre la base de las pruebas de acidez realizadas en la cosecha de 2021, que la calidad de la clementina de Córcega se ajusta al marco de condiciones de la IGP.

Desde 2007, la Clementina de Córcega se distingue con una indicación geográfica protegida. Para obtener la etiqueta IGP, debe recogerse en el momento óptimo de madurez del árbol y cumplir varios criterios, entre ellos:

Calibre: de mediano a pequeño, con un diámetro máximo de entre 46 y 68 mm
Color de la corteza: rojo anaranjado, con hasta 1/se de piel verde
Contenido de zumo: mínimo 42%.

Porcentaje de frutos con hojas: la clementina de Córcega debe comercializarse con una o dos hojas unidas al pedúnculo. La aplicación de este marco de condiciones garantiza un nivel de calidad y frescura de la fruta, desde la parcela de fruta original hasta su puesta en los estantes, en particular mediante un sistema de trazabilidad especialmente exigente. Es la APRODEC (Asociación para la Promoción y Defensa de la Clementina de Córcega) la que garantiza el respeto de estas normas.

Como muchos productos agrícolas, la clementina de Córcega debe prepararse para los retos del cambio climático y la transición agroecológica. El análisis de las series de datos sobre la calidad de las clementinas, acumuladas desde los años 60, muestra que la madurez de la clementina se adelanta de media 13 días en los últimos 5 años respecto a la media de 1960-2015 (un fenómeno natural en los cítricos).

Conscientes de la importancia de estos cambios, los profesionales del sector trabajan desde hace años en colaboración con los investigadores del INRAE para encontrar soluciones que permitan preservar la IGP Clementina de Córcega. La investigación realizada pretende, en particular, identificar las palancas de gestión de las cosechas y el escalonamiento del periodo de recogida de las clementinas del árbol.

Junto con los profesionales del sector, los científicos están desarrollando una herramienta de toma de decisiones denominada Clemature para predecir la calidad de la fruta y anticipar así el periodo óptimo de recolección con respecto a los criterios de calidad de la IGP.
También se ha observado que prácticas como el crecimiento de hierba en los huertos, la fertilización orgánica y la gestión del estrés hídrico (reducción del agua de riego) permiten retrasar la maduración de la fruta y, por tanto, cosechar las clementinas más tarde en la temporada.

Para más información: 
inrae.fr  


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