"Estamos trabajando en una variedad de chirimoya que en 5 o 10 años será la bomba"

España es el primer productor comercial de chirimoya a nivel mundial con una producción que llega a alcanzar las 50.000 toneladas de fruta y contando incluso con una Denominación de Origen Protegida. Pero algo no funciona como es debido con la chirimoya.

Y es que, como indican desde la cooperativa La Palma de Granada, “la chirimoya sigue siendo una gran desconocida. La producción anual en la costa tropical supera incluso la de su país de origen, Chile, pero hay una desconexión entre la producción y el consumo”. Es curioso: el país que más chirimoya produce no logra que sea un fijo en el carro de la compra. “Falta una mayor promoción del Estado para favorecer su consumo”, recalcan desde la cooperativa granadina.

De hecho, los agricultores de las laderas malagueñas están arrancando chirimoyos para plantar mango y aguacate, dejando un cultivo que concentra en Granada más del 95% de la producción nacional.

Diversos son los factores que están detrás de esta situación; entre ellos, su exigencia de mano de obra especializada, tanto para la polinización como para la recolección, ambas manuales, a pesar de que la chirimoya es un cultivo rentable, resistente a las plagas y que aguanta la falta de regadío. Además, está el factor de que la chirimoya requiere una manipulación cuidadosa por la fragilidad de su piel.

“La chirimoya se pone negra porque la mayoría de operadores meten la fruta en una calibradora, y cualquier golpe mientras rueda por la máquina industrial que calibra diferentes tamaños afecta a esa piel tan fina. Desde la recolección al envase aconsejamos el trabajo manual para evitar cualquier golpe”, dice el representante especializado en la división tropical de La Palma. “Por eso estamos trabajando en otra variedad que en 5 o 10 años será la bomba y que aguanta mejor el paso del tiempo y los golpes. Es una chirimoya que pasa a temperatura ambiente 7 días y después cede al tacto con una carne más mantecosa y menos acuosa que la actual. Hemos logrado que cuando esté blanda no vaya a peor rápidamente perdiendo por el camino todas sus propiedades. Es una variedad mucho más adaptada a las exigencias del consumidor actual”, adelanta.

Precisamente, debido a un transporte y manejo poscosecha muy complejo su comercialización en mercados extranjeros tiene más riesgos que otras frutas de piel más dura. No obstante, señalan desde la cooperativa, “gran parte de nuestra producción de chirimoya española viaja hasta Francia por la alta demanda de la población china residente en el país galo, ya que les recuerda al sabor de algunas frutas que consumen en su país de origen”.

 

Fuente: lavanguardia.com


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