En el segmento del pepino, la mercancía española goza cada vez de más presencia y tiene una posición dominante ya en varios lugares. Según datos de la Agencia Federal para la Agricultura y la Alimentación (BLE) alemana, la presencia de lotes nacionales y holandeses disminuyó. Los lotes belgas ya no cumplieron más que un papel complementario. El negocio está bastante tranquilo. A nivel local, la gama de productos resultó ser demasiado amplia. En estos casos, los comerciantes se vieron obligados a reducir sus precios anteriores para así evitar la acumulación de existencias.

En el caso de los minipepinos, los precios se mantuvieron estables siempre y cuando la oferta y la demanda estuvieran lo suficientemente equilibradas. Estos productos procedían principalmente de Alemania y los Países Bajos, y las importaciones turcas completaban la oferta.

Manzanas
Predominaron las frutas locales. Las variedades Elstar, Jonagold y Boskoop constituyen la base del surtido. En Berlín, por su parte, las Kanzi, Ambrosia y Pink Lady suscitaron un interés inmediato a precios de entre 2,15 y 2,40 euros por kg. En Múnich, la calidad de las Topaz y Cox Orange nacionales no siempre fue ideal, por lo que los comerciantes tuvieron que bajar sus precios.

Peras
Predominaron las italianas Abate Fetel, Santa María y Williams Christ. En cuanto a la producción turca, la Santa María y, en segundo lugar, la Devici fueron las más suministradas. Esta última costaba 10 euros por paquete de 4 kg en Berlín. Desde la propia Alemania, predominaron los envíos de Conferencia, Williams Christ y Alexander Lucas. Los Países Bajos enviaron, entre otras, Gute Luise y Gellert.

Uvas de mesa
La oferta italiana dominó el surtido, con presencia sobre todo de las variedades Italia, Crimson Seedless y Michele Palieri. A estas les siguió la Sultana turca, que se comercializó con descuentos en algunos lugares. De Grecia, se comercializaron principalmente las Thompson Seedless y Crimson Seedless.

Cítricos pequeños
En el caso de las clementinas, el surtido consistió principalmente en productos sudafricanos y españoles, y los lotes italianos cumplieron un papel claramente complementario. Las Satsuma procedían de España e Italia, y las mandarinas de Sudáfrica, Perú y España.

Limones
La presencia de las importaciones sudafricanas y argentinas se redujo muy significativamente. Los envíos españoles, en cambio, cobraron mucha más relevancia, a pesar de que no siempre lograron convencer en términos de calidad. Debido a esto, el Verna español atrajo poca atención en Berlín. En cambio, en Múnich, los exclusivos Primofiori procedentes de España se encarecieron.

Bananas                                      
La demanda fue bastante buena y las ventas aumentaron. De hecho, la demanda no siempre pudo satisfacerse por completo. Debido a ello, los comerciantes pudieron aumentar sus precios en varias ocasiones.

Coliflor
La oferta nacional tuvo una posición dominante. En términos de cantidad, los productos belgas y holandeses fueron los siguientes en el ranking. En Fráncfort, hubo importaciones polacas a bajo precio, así como algunos lotes más pequeños llegados de Dinamarca.

Lechuga
Mientras que la presencia de lechuga iceberg nacional y holandesa fue limitada, la importancia de los lotes españoles aumentó notablemente. Hubo una amplia gama de calidades en la producción nacional, con calibres pequeños y algunos defectos por un lado, pero con ofertas bastante exclusivas por otro.

Tomates
Los suministros belgas, holandeses y turcos constituyeron la base del surtido, con una ampliación de la presencia de estos últimos. Dado que los tomates en rama turcos fueron más baratos que los de la competencia y que convencían también por su calidad, la fruta de los países del BeNeLux se vio presionada y a menudo sus precios se redujeron.

Pimientos dulces
Los lotes holandeses dominaron claramente el mercado, con los españoles en segunda posición. Los lotes belgas, polacos y turcos tuvieron un carácter complementario. Hubo tranquilidad en el mercado. En general, la oferta y la demanda se mantuvieron equilibradas, por lo que los comerciantes no tuvieron que modificar sus precios con demasiada frecuencia.

Fuente: BLE