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El virus del cogollo racimoso del banano se propaga en Nigeria

Los investigadores han dado la voz de alarma por la creciente propagación del virus del cogollo racimoso de la banana (BBTV, por sus siglas en inglés) en África occidental, donde la enfermedad cada vez asuela más plantaciones en Nigeria, el segundo mayor productor de esta región de África.

“Si no se controla, el virus devastará las plantaciones de bananos y pondrá en peligro el sustento de millones de agricultores que dependen de este cultivo", advirtió el doctor Lava Kumar, virólogo en el Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA, por sus siglas en inglés) durante una visita a las plantaciones asoladas por la enfermedad en Idiroko, ciudad fronteriza del estado de Ogún. 

Charles Onyeani, director de Cuarentena Subsiguiente a la Introducción en el Servicio Agrícola de Cuarentena de Nigeria (NAQS, por su siglas en inglés), ha advertido de los peligros del movimiento de plantones de bananos desde las áreas infectadas a las no infectadas para el control de la propagación de la enfermedad.

La enfermedad, descubierta por primera vez en 2012 por el IITA en colaboración con la Universidad de Ibadan y el NAQS, ahora se ha propagado a Ilashe, Odan-Itoro, Ido-Ologun y Igbogila, en el estado de Ogún.

“No se han hecho estudios sistemáticos sobre la pérdida de producción, pero las observaciones empíricas indican pérdidas de entre el 50 y el 90 por ciento en la región afectada”, añadió el doctor Kumar, y subrayó: "Existe una grave escasez de plantones limpios. Se precisan urgentes acciones de gestión para prevenir que continúe la propagación y para ayudar también a los agricultores de las zonas afectadas". 

Nigeria produce 2,74 millones de toneladas de bananas, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, lo que convierte al cultivo en uno de los alimentos de primera necesidad más importantes del país. 

La devastación de las plantaciones de bananos a causa del BBTV tendrá un impacto negativo en la economía del país y frustrará los esfuerzos de conseguir una seguridad alimentaria.

Causado por un virus del cogollo racimoso del banano, la enfermedad del mismo nombre supone una amenaza seria en África subsahariana. La enfermedad ha sido reconocida en catorce países de África, trece de los cuales se encuentran en África subsahariana, que es un área de producción combinada de bananas de 2,28 millones de hectáreas, lo que supone una cantidad de 19,75 millones de toneladas de fruta al año (FAO 2011). Se sabe que la enfermedad está presente en todas las principales regiones de producción de bananas en la RDC, la República del Congo, Burundi, Ruanda, Malaui, Gabón, Guinea Ecuatorial y Zambia. Sin embargo, su propagación se limita a unas pocas regiones en Angola, Benín, Camerún y Nigeria.

La primera vez que se tuvieron noticias de la enfermedad del cogollo racimoso del banano en el continente fue en 1901. Sin embargo, la extensa propagación hacia las nuevas áreas de producción se ha observado durante las dos últimas décadas. La enfermedad invadió hace muy poco Benín (se informó por primera vez en 2011) y Nigeria (por primera vez en 2013) en África occidental.

El virus también lo propaga un insecto, el pulgón del banano (Pentalonia nigronervosa), que está muy extendido en todas las áreas productoras de bananas y plátanos de Nigeria y muchas partes del mundo, como explica el doctor Rachid Hanna, entomólogo del IITA.

Los bananos infectados van menguando progresivamente de tamaño y su posición en más erguida, lo que le confiere al banano un aspecto más enracimado. Los bananos que resultan infectados en un estadio temprano de crecimiento no producen frutos, lo que conlleva una pérdida total de producción, mientras que los bananos que resultan infectados en estadios más avanzados, producen frutos deformes. Finalmente, el banano podría morir, pero a menudo se mantienen con vida con sus tallos laterales, que actúan como foco de infección para la propagación.

La propagación de la enfermedad en nuevas zonas puede pasar inadvertida en un primer momento, lo que complica los trabajos de erradicación tempranos y la prevención de nuevos brotes. Una vez la enfermedad está presente en una región, resulta extremadamente difícil erradicarla.

Todavía no se han identificado recursos de resistencia duraderos. La erradicación de los bananos infectados y la siembra de plantones sanos es la mejor solución disponible.


Más información:
Godwin Atser
Correo e.: g.atser@cgiar.org

 

Fecha de publicación:



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