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Vicente Peris

Las mitades de melón y la sandía son un producto en crecimiento dentro de la IV gama

El formato en mitades de melón y sandía es la elección de un número creciente de consumidores, una tendencia que Vicente Peris detectó hace siete años y que le llevó a incorporar este producto a su catálogo de IV gama en 2016.

En el caso del melón, el crecimiento hasta 2021 para las ventas de Peris ha sido de un 198%, pasando de 146.000 a 434.000 kilos anuales. La sandía en mitades y en cuartos se ha mantenido en unas cifras estables para la empresa, que arrancó en 2016 con 430.000 kilos y cerró 2021 con la venta de 471.000 kilos.

Para la empresa valenciana, las mitades de melón y sandía generaron en 2021 el 13% del volumen de negocio de su división de IV gama. La IV gama supuso, a su vez, el 34% de las ventas de Peris durante el año pasado.

En Peris tienen testado el mercado y, según sus conclusiones, la preferencia de estos formatos por parte del consumidor se debe a diversos motivos, entre ellos destacan tres. Por una parte, cada vez hay núcleos familiares más pequeños, a los cuales estos formatos de mitades les facilitan el consumo. Por otra parte, el ahorro que supone comprar una porción frente a la pieza entera también es algo que algunos usuarios prefieren, así como ver el aspecto interior de la fruta, lo que les da más seguridad a la hora de elegir.

Seguridad alimentaria en el corte de melón y sandía
La seguridad alimentaria es uno de los aspectos más sensibles e importantes para la empresa tanto en el trabajo de mitades de melón y sandía, como en la producción de cualquiera de sus productos de IV gama. Es por ello que el proceso se lleva a cabo en una sala blanca, un espacio de 400 m² donde se trabaja con el correcto manipulado del producto y la higienización de utensilios y superficies de trabajo. La sala blanca se mantiene a una temperatura ambiente que no supera los 8 grados y el aire se renueva de manera constante mediante microfiltrados.

El procedimiento de trabajo con las mitades de melón y sandía se completa con la protección de la fruta mediante un film termorretráctil, que se incorpora de manera mecanizada en la propia sala blanca. Esto permite utilizar una mínima cantidad de este plástico de polipropileno, que además es reciclable.

El film se sella, de manera que incide en la seguridad alimentaria y en una prolongación de su vida útil. A su vez, evita la pérdida de jugos y permite su manipulación y transporte en condiciones adecuadas.

La necesidad de realizar esta tarea en frío, así como mantener la fruta cortada refrigerada, son hasta el momento recomendaciones. No obstante, el sector espera nueva normativa que regulará estos procesos para reducir los riesgos de intoxicaciones alimentarias.

Para más información:
Vicente Peris
buzon@vicenteperis.com
www.vicenteperis.com


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