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“La industria de la cereza chilena está casi lista para obtener nuevas variedades propias”

"La industria de la cereza dulce chilena necesita sus propias variedades. Hasta ahora, hemos cultivado únicamente variedades importadas; sin embargo, Chile necesita nuevo germoplasma adaptado a nuestras propias condiciones climáticas, logísticas y comerciales para mantener su competitividad como principal exportador del hemisferio sur", afirma la catedrática Marlene Ayala, docente e investigadora de la Universidad Católica de Chile.


La catedrática Marlene Ayala fue la anfitriona de un reciente Día de Campo para mostrar nuevas variedades de cerezas en Chile.

La catedrática está a punto de lograr este objetivo como obtentora de nuevas variedades chilenas, con 24 de las 30 selecciones avanzadas ya injertadas y en estudio. La mayor parte de la carrera de Ayala, de más de 24 años solo en la universidad, ha estado dedicada a trabajos de fisiología y manejo general de frutales de hoja caduca. Trabaja muy estrechamente junto a productores y exportadores chilenos de cerezas dulces.

"Proporciono asesoramiento como consultora para planes específicos, como proyectos innovadores de plantación, prácticas de manejo de huertos, desarrollo de productos e investigación y desarrollo bajo demanda. Un importante proyecto de desarrollo arrancó el año 2010, el Consorcio Tecnológico de la Fruta, compuesto por la Asociación de Exportadores de Frutas de Chile, varias empresas exportadoras y la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). Se estableció un programa tradicional de mejoramiento genético de cerezas dulces con el fin de obtener nuevos cultivares adaptados al clima chileno y al mercado de exportación. Desde entonces, he estado trabajando en el mejoramiento y, en este momento, disponemos de más de 30 selecciones avanzadas injertadas y en estudio. Veinticuatro de ellas han sido evaluadas en materia de rendimiento, calidad y vida poscosecha".

Ayala destaca que, además de producir fruta de alta calidad, las nuevas variedades de cerezo deben adaptarse a las condiciones climáticas de Chile. Deben necesitar poco frío en las zonas con inviernos cálidos (zonas centro y norte de Chile). Las nuevas variedades deben tolerar la lluvia y las heladas y no agrietarse durante el almacenamiento. También deben adaptarse al cambio climático, sobre todo en cuanto a tolerancia al estrés abiótico.

Otro aspecto crucial es que las nuevas variedades no solo sobrevivan, sino que pueda establecerse una cadena logística que conecte con mercados lejanos. "Chile necesita nuevas variedades tempranas y tardías para evitar que se coseche y procese un gran volumen de fruta durante diciembre y principios de enero. Cosechamos la mayor parte de nuestros huertos comerciales (variedades de media estación) en un plazo muy corto, lo que genera problemas logísticos que afectan al embalaje, almacenamiento y envío. Además, la acumulación de fruta en un periodo corto reduce los beneficios de los productores. Tenemos que redistribuir nuestra producción, fomentando la producción de fruta antes o después de la temporada", explica Ayala.

Señala que los mercados demandan ciertas características. "Una nueva variedad para Chile necesita tener un buen tamaño (>28 mm), dulzor (>17 Brix) y gran firmeza (por encima de 85 unidades durofel). Debe tener forma de corazón, ser crujiente, tener un pedicelo largo y un color rojo oscuro en la piel y la pulpa. Un aspecto muy importante para Chile es la capacidad de almacenamiento, ya que estamos lejos de mercados lejanos en Asia. El potencial para el envío y almacenamiento de una nueva variedad de cereza dulce es clave para la industria chilena. Las variedades tempranas y tardías alcanzan precios más altos por kilo. Los mejores precios se obtienen con las cerezas cosechadas antes del 20 de noviembre y después del 30 de enero. Actualmente, las cosechas tempranas son las más rentables para los productores chilenos", afirma Ayala.

Variada labor de investigación 
Además de la mejora genética de la cereza dulce, su investigación también aborda aspectos como la fisiología de la cereza dulce y la gestión hortícola. Desde 2010, lleva trabajando en distintos sistemas de formación para huertos de alta densidad y pedestres. Se persigue la absorción y distribución del calcio para aumentar la calidad y el potencial de almacenamiento de la cereza dulce. En 2012, comenzó a estudiar el uso de cubiertas de plástico para evitar el rajado de la fruta, pero actualmente su "principal objetivo es manipular el momento de la cosecha y la calidad de la fruta (firmeza)". "Actualmente, estamos realizando ensayos fisiológicos y de producción en el Valle Central de Chile, donde estamos estudiando el efecto de la cubierta en la eficiencia del uso del agua, la fecha de cosecha y las características de la fruta".

Compatibilizar los roles de consultora, investigadora y catedrática es muy desafiante
"Es muy desafiante enseñar a los futuros horticultores chilenos, y mantener el contacto con la industria me permite enriquecer mis conocimientos y experiencia, mejorando mi capacidad para transmitir conocimientos aplicados a estudiantes de pregrado y posgrado, y al mismo tiempo, ser más eficiente en la búsqueda de soluciones para los problemas cotidianos y estratégicos a los que se enfrentan los productores chilenos".

Áreas en las que las empresas necesitan más ayuda
"En mi opinión, las empresas chilenas necesitan, sobre todo, ayuda en la búsqueda de estrategias innovadoras de gestión de campo, ya que el rendimiento, la calidad y el potencial de almacenamiento de la cereza dulce dependen de unas buenas prácticas hortícolas. Tradicionalmente hemos producido cerezas en el Valle Central de Chile, pero se han establecido nuevos huertos más al norte y al sur del país. Las nuevas condiciones exigen adoptar estrategias diferentes. Esto es aún más importante si tenemos en cuenta que el cambio climático está afectando a nuestros huertos, haciendo evidentes nuevas necesidades tecnológicas para lidiar con estreses bióticos (plagas y enfermedades) y abióticos (sequías y temperaturas extremas) emergentes. Además, las empresas deben seguir esforzándose en mejorar las tecnologías poscosecha, ya que para llegar a nuestro principal mercado (Asia) es necesario hacer un viaje muy largo".

Satisfacer las necesidades del mercado actual y futuro
"Mi trabajo de investigación siempre ha estado vinculado a la búsqueda de soluciones para los problemas de la industria chilena de la cereza y mi carrera ha progresado al ritmo del desarrollo de la industria. La mayoría de mis becas de investigación tienen en cuenta la investigación aplicada, centrándose en encontrar soluciones para los problemas que reducen o limitan la competitividad de la industria. Una estrecha relación con los productores de cerezas y otros actores de la industria ha permitido que los esfuerzos de investigación y desarrollo realizados en la Universidad se transfieran rápidamente a los productores y exportadores", concluye Ayala.

Para más información:
Prof. Marlene Ayala Horticulturist Ph.D
Universidad Católica de Chile
Tel.:+56 (9)998 171 046
Email: mayalaz@uc.cl 
www.agronomia.uc.cl


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