Filip Lowette (BFV) responde a la controversia sobre la destrucción de manzanas en Bélgica:

"Destruir la fruta es la última opción"

Los millones de kilos de manzanas que se esparcieron la semana pasada por los campos de Limburgo, en Bélgica, pertenecían en su mayor parte a productores miembros de Belgische Fruitveiling (BFV). Su director, Filip Lowette, explica que esas imágenes tienen que verse en perspectiva, y que destruir las frutas de pepita es la última opción. "Solamente se hace cuando el precio de venta es inferior al precio para industria, algo que ocurre sobre todo alrededor del periodo de recolección", argumenta Lowette. "Cuando el precio para industria está por debajo del precio de retirada, es más probable que los productores elijan la retirada, y tiene sentido, porque, en ese caso, el precio para industria no es lo bastante alto como para cubrir los costes variables de la recolección".

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En perspectiva
Lowette continúa: "Además, hay que verlo en perspectiva. En las fotografías, parece una cantidad gigantesca, pero, por otra parte, 100.000 kilogramos tirados por ahí no se pueden comparar con el volumen total que se destina a la retirada. Por suerte, no se han destruido muchas frutas en los últimos años, ya que los precios para industria suelen ser más altos que los de la retirada".

Lo más baratas posibles
Hay varias cosas que se pueden hacer con las frutas que se retiran del mercado. "La idea es organizarlo todo con el precio más bajo posible, ya que el productor tiene que sacar algún beneficio del dinero de la retirada. Si tenemos eso en cuenta, hay cuatro posibilidades. La primera opción, y la mejor, por supuesto, es donar las frutas a organizaciones benéficas. También se hace a menudo, pero no siempre se puede organizar logísticamente para solucionar el problema, ya que hablamos de mucha cantidad de frutas durante las semanas de recolección. Otra opción es usarlas para alimentar al ganado, lo que suele ser nuestra primera opción porque apenas cuesta nada, pero los cerdos y las vacas no pueden consumir todas las manzanas, así que es una opción limitada. La tercera opción es llevar la cosecha a las plantas de biogás, aunque conlleva costes adicionales y tienen una capacidad limitada. En general, aprovechamos las distintas soluciones e intentamos que destruir las frutas sea nuestro último recurso, pero a veces no tenemos otra opción".

Otras variedades para los mercados nuevos
Lowette espera que el problema de excedentes de manzanas se solucione con el tiempo. "Ahora mismo, sigue siendo muy difícil, ya que estas manzanas se vendían antes a Rusia y, además, sufrimos la competencia de Polonia, que suele ejercer presión en el precio para industria. Actualmente, estamos atravesando una fase de transición en la que tenemos que comenzar a cultivar otras variedades para exportar a nuevos mercados, y en eso estamos trabajando".

Más información:
Filip Lowette
Belgische Fruitveiling
Montenakenweg 82
3800 Sint-Truiden, Bélgica
Tel.: +32 11 69 34 11
www.bfv.be

Fecha de publicación:



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