Las inundaciones y tormentas en España y en el sur de Francia han afectado a numerosos cultivos

El episodio mediterráneo de esta semana ha causado grandes daños en el sur de Francia. El Gobierno ha declarado el estado de catástrofe natural. En Béziers, cayeron 243 litros de agua por m² en 24 horas. Otras regiones francesas y españolas también se han visto gravemente afectadas. El episodio evidentemente ha tenido consecuencias para el sector hortofrutícola.

"Todavía no hemos hecho balance, pero tanto en Francia como en España numerosos cultivos se han visto afectados", informa Charles Farran, de Ritex, mayorista situado en Perpiñán. "En Francia, es la temporada de hortalizas de otoño e invierno, como la alcachofa y la lechuga. Para estos productos, el agua no es necesariamente negativa, y se espera que las consecuencias no sean muy graves. Las manzanas y las peras probablemente sí se verán afectadas. Otros productos, como el tomate, se cultivan en invernadero y no sufren un impacto directo. De todos modos, se han destruido muchos invernaderos por la tormenta en las regiones de Nimes y Aviñón".

En España, el episodio mediterráneo también ha tenido consecuencias. "Las uvas se han visto gravemente afectadas por el agua", cuenta Charles, quien importa muchos de sus productos de España. 

Se han perdido 10.000 metros cuadrados de invernaderos
Cuando iba a recoger sus lechugas, Eric Vidal vio un pequeño tornado, en la noche de martes a miércoles, destruir 10.000 m² de su explotación agrícola situada en pleno Jardins Saint Jacques, detalla l'Independant. "Todo está destruido, también las instalaciones, toda la producción de lechugas destinadas a restaurantes de comida rápida. Debíamos cosechar en 10 días, es una pérdida irrecuperable. Afortunadamente, estaba asegurado", continúa el agricultor.

La causa fue unos vientos devastadores acotados. Se han constatado otras pérdidas, menores, en el mismo sector. "Cuando llegué a los invernaderos, entendí que había pasado algo. Los invernaderos al final de la explotación estaban totalmente machacados. Parecía que había pasado un toro arrasando todo. Lo sorprendente eran las otras instalaciones, al lado, a las que no les pasó absolutamente nada", explica el agricultor.

La explotación ya había experimentado una situación similar tras la tormenta Klaus en enero de 2009: "Después de que pase un experto, habrá que desmontar, limpiar y reconstruir todo. Hasta el verano que viene no se podrá cosechar lechuga". Puede que la explotación tenga que poner en paro técnico temporal a una parte de su personal.

Fuente: lindependant.fr


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