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El cambio varietal es un hecho

Uva de mesa: “Una campaña así de nefasta no se puede repetir”

“Cada vez se están introduciendo más variedades sin pepita. No olvidemos que la última campaña ha sido desastrosa en las variedades con hueso. Aunque las uvas con pepita, incluidas en la Denominación de Origen Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó, no van a desaparecer. Es una uva apreciada, la uva de Navidad de toda la vida. Pero sí es cierto que las plantaciones viejas que no son económicamente rentables van a tener que cambiar. El cambio varietal es ya un hecho”, explica Tobías Cantó, jefe de producción de Cooperativa del Campo Sta. M.ª Magdalena.

“Sin embargo”, continúa Tobías, “la uva sin pepita requiere inversiones en plásticos, mallas y estructura, tanto en 'v' como en parral, para conducir la brotación de la viña, sin contar los contratos con las detentoras, que hacen que se requiera de una importante suma de dinero inicial para afrontar el comienzo de la inversión. No es un cultivo económico”.

“La uva con pepita no necesita de esa infraestructura inicial, con lo cual la inversión inicial es menor. A largo plazo, los costes de las técnicas de cultivo que implican la uva con pepita se igualan. El coste del embolsado y de la mano de obra a largo plazo iguala la inversión de la variedad sin pepita. Pero en la variedad sin pepita hay que abonar el dinero en el año 0 y en la variedad con pepita se va repartiendo el coste a lo largo de los años de cultivo".

“Es cierto que existe uva sin pepita libre de royalties, como la Crimson, pero no se adapta a cualquier climatología porque en zonas de la provincia de Alicante las condiciones de temperatura óptima en los meses de verano no se dan. Se consigue un buen tamaño pero no el color comercial en la totalidad del racimo. O no tienen la difusión necesaria en los lineales de las cadenas de alimentación y son de difícil venta”, puntualiza Tobías Cantó.

“En esta última campaña las variedades tempranas se han recolectado en un menor periodo de tiempo por la climatología adversa y para así evitar la pudrición. La planta ya tenía el azúcar necesario para poderse comercializar y las lluvia de septiembre provocaron un disminución en la calidad de la uva al verse aumentada la afectación de enfermedades. El mercado se saturó, no se pagaron los precios esperados”.

"Las variedades más tardías no se han visto afectadas (Aledo y Dominga) por esta circunstancia, pero sí por competencia con Italia, entre otros. Y ahora Grecia, Marruecos y Egipto pueden ser competencia por tener presencia en las mismas fechas", especifica Tobías. 

La uva de Vinalopó no va a desaparecer
La semilla de la uva es la que tiene la mayor cantidad de agentes beneficiosos para la salud, pero el consumidor no está informado. También es cierto que quien no está acostumbrado a la pepita no la acepta. Las plantaciones viejas que no son económicamente rentables van a cambiarse, pero es importante que haya planificación: es esencial para renovar la superficie.

Cooperativa del Campo Sta. M.ª Magdalena, produce más de 3 millones de kilos de uva de mesa. “Nos adaptamos al mercado con nuevas variedades sin pepita e intentamos mantener las de pepita, que son las que se cultivan en la zona y que representan el 70% de nuestra producción. La uva de mesa sin pepita no es de consumo solo nacional: exportamos a países nórdicos, Reino Unido, Alemania y también de forma puntual a Sudáfrica y Canadá”, mientras que la de pepita se concentra en el mercado nacional y algunos países mediterráneos como Italia y Francia, explica Tobías Cantó.

“Ahora más que nunca, España debe exportar”
La cooperativa noveldense cuenta actualmente con alrededor de 90 socios y unas 200 hectáreas. “Años atrás llegamos a tener 6 millones de kilos de uva. Es vital que el pequeño agricultor se una con exportadores, ya que solo va a costarle sobrevivir”, afirma Tobías.

“El productor necesita alguien detrás que le asegure que el producto se puede colocar en el momento adecuado, si no, se arriesga a perder la mercancía. No olvidemos que se trata de material perecedero: la comercialización pasa por el cooperativismo”, añade.

¿Uva ecológica o de residuo cero?
Según Tobías Cantó, el mercado empieza a demandar uva ecológica, aunque no deja de ser un cultivo complejo que requiere mucha experiencia. “Probablemente, la uva de residuo cero sea una solución más sencilla. También la uva embolsada recibe menos tratamientos debido a que los realizados después del embolsado no alcanzan el fruto por el efecto barrera que hace la bolsa de papel en el momento de aplicar productos fitosanitarios. La bolsa no solo protege los racimos de las inclemencias del tiempo, sino también de los ataques de plagas, disminuyendo de manera considerable las aplicaciones de fitosanitarios. Como resultado, se obtiene un producto sano, sabroso y respetuoso con el medio ambiente”, especifica Tobías Cantó.

“Pero, claro, la contrapartida es que si hay enfermedades latentes dentro del racimo y las condiciones climáticas son las adecuadas, puede que esa enfermedad se desarrolle produciendo la merma en calidad y cantidad de la cosecha, por eso se requiere de cuidados esmerados durante su cultivo hasta la colocación del bolso de papel para minimizar esos riesgos”.

“Una uva no embolsada puede recibir tratamientos que permitan erradicar la enfermedad. Vamos, que las condiciones de manejo de enfermedades son más amplias”, puntualiza Tobías Cantó.

Más información:

Tobías Cantó Jover, jefe de producción
Cooperativa del Campo Sta. M.ª Magdalena
Travessia 22
03660 Novelda (Alicante)
tobiascanto@novelcoop.com
www.novelcoop.com


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