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Falta de buen material de siembra

El cultivo de frutas de pepita en Rusia no despega

En el 2014 entró en vigor el veto ruso a la importación de manzanas europeas y estadounidenses, y desde entonces, el Gobierno ruso ha invertido mucho dinero en impulsar el sector nacional de la fruta de pepita. Sin embargo, por el momento, los productores rusos de manzanas y peras no pueden satisfacer la demanda del mercado, que además ha aumentado durante los últimos años a medida que la población rusa ha mejorado su dieta incluyendo productos de mayor calidad, entre ellos, la fruta fresca.

En 2019, el Gobierno ruso financió un programa de apoyo a la agricultura y horticultura nacional por valor de 311.000 millones de euros. Se otorgaron subvenciones para la construcción de nuevas plantaciones, para la construcción de instalaciones de almacenamiento (refrigerado) y el establecimiento de centros de fitomejoramiento de semillas. También se apoyó el uso de productos fitosanitarios, así como otras necesidades operativas.

A pesar de todos estos esfuerzos, varios factores continúan limitando el desarrollo del sector hortícola ruso. En primer lugar, Rusia todavía carece de material vegetal productivo. El Ministerio de Agricultura estima que Rusia produjo alrededor de 24 millones de plantas en 2018, pero también importó 25 millones de plantas en 2018 y 21 millones en los primeros seis meses de 2019.

El país tiene un registro oficial de más de 3.722 variedades de frutas y berries, de las cuales más del 92% son de origen ruso. Sin embargo, hay muy pocos viveros que producen material vegetal para plantaciones comerciales, por lo que la calidad del material de siembra en el país todavía es insuficiente en términos de rendimiento, resistencia al invierno y tolerancia a la sequía y a las enfermedades.

A medida que el rublo continúa debilitándose, los productores rusos se enfrentan a costes muy altos de importación de material de plantación y otros insumos, como pesticidas, tecnología y equipamiento.

La falta de agrónomos cualificados es otro factor que frena a la industria hortofrutícola.

La alimentación saludable, actualmente una tendencia en Rusia, ha llevado a un mayor consumo de fruta. Con el brote de COVID-19, cada vez más consumidores prestan atención a su salud y los patrones de alimentación se centran cada vez más en alimentos más naturales y saludables. Según los analistas, la demanda de frutas y hortalizas ha aumentado durante la pandemia. Al mismo tiempo, el consumo de frutas está estrechamente relacionado con los ingresos de los hogares y los precios de mercado. La renta familiar disponible en Rusia ha estado disminuyendo desde 2014, aunque hubo cierto crecimiento en 2018 y 2019, y se prevé que la renta disponible disminuya  nuevamente en 2020, cayendo un 3%, según el Ministerio de Desarrollo Económico.

Haga clic aquí para ver el informe completo del USDA (en inglés).


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