Los champiñones polacos han alcanzado un gran éxito

La producción de champiñones en Polonia lleva años creciendo a ritmo constante. Como estima el Instituto de Economía, Agricultura y Economía Alimentaria, el valor total ha aumentado un 41% entre 2010 y 2017. Al mismo tiempo, las exportaciones, entre ellas las de productos procesados, se han incrementado hasta un 50% en valor. El desarrollo del sector no ha sido interrumpido ni siquiera por el veto ruso o por la competencia de líderes agrícolas como los Países Bajos. Los expertos del banco BZ WBK predicen que las exportaciones seguirán creciendo, pero el sector también tiene retos a los que enfrentarse.

El crecimiento de los champiñones en los últimos 7 años no se ha visto afectado ni siquiera por la pérdida reciente de cierto impulso en el sector. En comparación con 2016, en 2017 la producción nacional de champiñones creció un 1,5% hasta totalizar 325.000 toneladas. La superficie se situó en 244 hectáreas, un 0,4% mayor. Grzegorz Rykaczewski, analista del sector agroalimentario en Bank Zachodni WBK, llama la atención sobre el hecho de que la producción ha crecido a un ritmo más rápido que la superficie, y eso es resultado de los avances tecnológicos en cultivo, lo cual se traduce en un mejor uso del espacio disponible, que de 2010 a 2017 aumentó un 6%.

Según datos del Ministerio de Finanzas (para IERiGŻ), el volumen de champiñones y productos procesados vendidos en el extranjero en 2017 ascendió a 315.000 toneladas. En comparación con 2016, el volumen descendió ligeramente, un 1%. Sin embargo, gracias a la subida de los precios de transacción, el valor de las exportaciones se elevó un 2% hasta los 449 millones de euros. "Cabe mencionar que en torno al 70% de la producción nacional de champiñones frescos se exporta. Esta alta demanda del exterior ha estimulado claramente el desarrollo del sector", añade el experto de Bank Zachodni WBK.

Una prueba importante para el sector fue la crisis provocada por el cierre del mercado ruso a los productos de la UE, incluidos los productos agroalimentarios polacos. En cambio, los productores de champiñones han convertido la adversidad en éxito. "Antes de la entrada en vigor del veto ruso en 2014, una parte significativa de la exportación de champiñones llegaba al mercado de Rusia. Después de su cierre, los exportadores polacos incrementaron las ventas a la Unión Europea y se convirtió en líder. En la actualidad, cerca del 90% del volumen exportado se destina al mercado de la UE. Ha sido un verdadero éxito, porque otras especialidades polacas, como las manzanas, se han visto mucho más afectadas por el cierre de la frontera rusa, y también se aprecia en los resultados de exportación", dice Grzegorz Rykaczewski, de Bank Zachodni WBK.

No obstante, en el mercado de la Unión Europea, los champiñones polacos todavía se enfrentan a muchos retos. La principal competencia son los anteriores líderes de mercado, principalmente los Países Bajos. Sin embargo, las empresas polacas han podido aprovechar las ventajas básicas de su producción. "Los productores polacos ofrecen un producto fresco, sin procesar, que se cosecha a mano. En los países de Europa occidental, predomina la cosecha mecanizada. Además, tenemos unos costes de mano de obra más bajos en Polonia, gracias a lo cual los productores nacionales pueden ofrecer precios competitivos. Esta es una ventaja significativa para los champiñones polacos, pero, en cualquier caso, seguir siendo competitivo es todavía uno de los mayores retos", asegura el experto del Bank Zachodni WBK.



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