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Protocolo desarrollado para el diagnóstico precoz

El ToBRFV se combate con el proyecto Net Lab de la Universidad de Palermo

Una importante noticia en el frente de la lucha contra el ToBRFV proviene de la Universidad de Palermo, que se ha sumado al proyecto Net Lab, financiado por la Secretaría de Agricultura de la región de Sicilia.

"Estamos en un punto de inflexión importante ahora que finalmente hemos identificado la forma de practicar un monitoreo constante y a bajo coste, reduciendo los gastos de análisis de laboratorios externos gracias a la formación de personal interno por parte de nosotros, profesores universitarios. De esta manera, los viveros se ahorran costes de laboratorio y pueden realizar una gran cantidad de análisis y estar seguros de ser un eslabón libre de virus en la cadena de suministro", subraya Walter Davino, profesor de la Universidad de Palermo (Departamento SAAF).

"El proyecto consiste en crear una red de microlaboratorios que operarán dentro de los viveros, para que sean capaces de autocontrolar sus plantas, verificando sobre el terreno la posible presencia de Tomato Brown Rugose Fruit Virus y de otros patógenos", explica Davino.

La consultora Prosea Srl, de la localidad de Ragusa, que se ocupa de la organización, coordina 5 viveros (Centro Seia, Ecofaber, Tecnoplant, Italplant y Tecnovivai), una organización de productores, AbioMed y el laboratorio Agrobiotech.

Davino prosigue: "La instrumentación está conectada de forma remota y, por lo tanto, desde la universidad podemos leer los resultados y ver si los operadores realmente están trabajando bien o no. Este es un procedimiento que permite un gran ahorro de tiempo y dinero, porque los viveros están ahora en condiciones de realizar los análisis de forma completamente autónoma. No hace falta enviar muestras y todo se puede hacer en el día, de manera rápida y eficiente: es una enorme ayuda en la lucha contra el ToBRFV".

De pie desde la izquierda: Dr. Stefano Panno (Universidad de Palermo), prof. Walter Davino (Universidad de Palermo), Dr. Andrea Caruso (Vivaio Centro SEIA); sentado: Dr. Andrea Giovanni Caruso (Universidad de Palermo)

Desde que el problema de la virosis "explotó", se ha visto lo esencial que es monitorear toda la cadena de producción, desde la semilla hasta los plantones y, por último, pero no por ello menos importante, el control en los invernaderos.

"Con este tipo de instrumentación podemos testear las semillas, para que el vivero pueda comprobar el material entrante de forma totalmente independiente de los proveedores, para verificar si realmente está libre de contaminación", aclara el virólogo. "Recomiendo hacer este tipo de control, porque si las semillas están infectadas, contaminarán herramientas, equipos, máquinas sembradoras, ropa de los trabajadores, etc., que a su vez se convertirán en vectores".

Parte del equipo utilizado para la transmisión de los datos

"Antes de que las plantas salgan para ser entregadas a los clientes se pueden realizar más análisis, siempre en autocontrol, para asegurarse de que el producto de salida es saludable", recomienda el experto. "De esta manera, hay un doble control. En última instancia, los procedimientos dependerán de cada vivero. Por otro lado, la semilla debe llegar ya certificada como libre de ToBRFV, pero siempre es mejor echar un vistazo adicional en lugar de procesar el material en condiciones de incertidumbre, entre otras cosas, porque es difícil luego descontaminar toda la cadena de producción. Por lo tanto, es mejor realizar controles tanto a la entrada como a la salida del vivero".

Parte del equipo utilizado para realizar los análisis

La participación de la organización de productores sirve para la importante fase del seguimiento en el invernadero, ya que es necesario comprender a fondo qué sucede después de trasplantar las plantas. Porque, si la planta sale sana del vivero, es necesario identificar por qué la planta se enferma después de un par de meses desde el trasplante.

"Con la ayuda de las empresas de cultivo comprobaremos la presencia del virus directamente en el interior de los invernaderos. Creemos, con algunas excepciones, que el eslabón débil reside precisamente en las empresas de cultivo, donde parece más difícil adoptar las normas profilácticas. Muchas empresas emplean trabajadores que trabajan en diferentes sitios de producción, lo que facilita el movimiento del patógeno, que se transmite con gran facilidad por contacto y que puede permanecer activo incluso varias semanas, si no meses, en la ropa de trabajo", agrega Alessandro Guarino, de la consultora Prosea Srl.

"El sistema desarrollado nos permite detectar problemas críticos también en producción. Al implementar estos protocolos de diagnóstico precoz, la empresa de cultivo puede darse cuenta de inmediato de si se está produciendo un brote, ya que también probamos plantas que no presentan síntomas. La manifestación del síntoma ya es un signo de un estadio avanzado de la enfermedad, por lo tanto, significa que el virus ya está presente y en fase de propagación. Identificar el brote a tiempo, por tanto, significa tener la posibilidad de limitar inmediatamente la infección y salvar la producción", concluye Guarino.


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