El problema se manifiesta de forma más marcada en algunos tipos de tomates

Los productores sicilianos han aprendido a vivir con el ToBRFV

Tras una campaña bastante satisfactoria, con precios altos debido principalmente a la falta de producto por el virus ToBRFV, los precios del tomate de mesa en Italia han estado bajando desde principios de junio.

A la reducción de la disponibilidad de tomates en los mercados europeos contribuyó la disminución de la cosecha procedente de los invernaderos calefactados, debido a los aumentos del precio de la energía, que llevaron a las empresas a detener sus operaciones. Lo hablamos con un comerciante de Vittoria, Sicilia, que opera en el mercado de frutas y hortalizas de la ciudad, quien nos aporta el siguiente análisis: "Principalmente Polonia, pero también los países del centro y norte de Europa, que desde hace un tiempo producen con éxito tomates de invierno en invernaderos tecnológicos, tuvieron que ceder cuotas de mercado a los competidores".

"Mientras tanto, la resiliencia y la competencia de los productores sicilianos han llevado a mejoras significativas en la gestión del virus rugoso del tomate (ToBRFV), hasta el punto de mitigar las pérdidas de cosecha, todo ello mientras la investigación genética da tímidos pasos adelante".

"Por otro lado, los analistas no saben hasta cuándo perdurará la crisis en la que estamos inmersos, aunque todo apunta a que puede prolongarse por mucho tiempo. Lo que parece plausible es que los precios del gas y la electricidad, así como los de los combustibles para tracción, no bajarán significativamente (o al menos no bajarán a los niveles anteriores a la crisis) hasta que no termine el conflicto en Ucrania. La inflación, en junio de 2022, se situó en torno al 7,3%, después de que en mayo alcanzara un 6,8%. A pesar de todo, es reconfortante constatar que el cuadro económico general de Italia se puede definir como animado", comenta el operador comercial.

Los precios de los tomates cherry en el mercado mayorista de Vittoria rondaron el 29 de junio los 70 céntimos de euro por kilo (media ponderada); los de los tomates datterino, solo los 80 céntimos de euro por kilo, y los de los tomates redondos lisos, los 50 céntimos de euro el kilo. La tendencia parece ser a la baja, también porque ahora, poco a poco, habrá una mayor disponibilidad de productos de verano del norte de Europa que llegarán a los respectivos mercados nacionales.

"La producción italiana apunta hacia producciones de calidad, respetuosas con el medio ambiente y con la salud del consumidor: dos aspectos inseparables, como lo son la buena remuneración y el tomate de calidad", concluye el experto.


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